Una mirada a la zooarqueología en Camagüey

Fotos: Cortesía de la autora & http://solohuesos-isabelcaceres.blogspot.com
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Nuestra cuidad atesora un caudal inagotable de historias, que incitan a la búsqueda incesante de huellas del pasado, las mismas que constituyen cimientos del presente y futuro de la localidad.

Para los especialistas en el tema supone un reto, el estudio del registro arqueológico de cualquier territorio, ya que nos enmarca en el contexto, además de brindar una variada gama de información, dentro de la cual destaca aquella derivada del análisis de los desechos domésticos.

¿Qué brinda la zooarqueología?

La zooarqueologia, como disciplina que se encarga del estudio de restos animales, encontrados en excavaciones, ofrece datos muy interesantes acerca del vínculo entre el hombre y los animales en épocas pasadas.

Fig.1

Dentro de las mismas sobresale que numerosas son las especies que formaron parte de la dieta de nuestros antepasados, por ejemplo, Bos tauruss (vaca), Surf scrofa (cerdo), pero no solo queda en la evidencia de los restos óseos identificados en varios sitios de Camagüey, (Fig. 1), se confirma al consultar la documentación histórica que reseña la época en enmarcada, ejemplo, de la etapa colonial se destaca que la comarca de Santa María del Puerto del Príncipe, resaltó por ser ganadera desde sus momentos fundacionales.

En el texto, Cuba entre la opulencia y la pobreza, del Doctor en Historia Ismael Sarmiento Ramírez, se recoge que, en el periodo de colonia, cerca de un 20% de la riqueza ganadera que había en Puerto Príncipe era dedicado al consumo de los pobladores.

El registro arqueológico de los contextos trabajados en la ciudad, muestra además el alto consumo de otras especies como Gallus gallus (gallina doméstica) y peces óseos, como los más empleados, de aquí la validez de que las carnes siempre han cumplido un rol importantísimo, pues se les atribuye un alto potencial nutritivo y reparador de salud.

Otro de los datos que aporta el estudio zooarqueológico:

La estimación del patrón de edad de sacrificio de los animales, donde prevalece el estimado mayormente de especímenes jóvenes o adultos jóvenes, estudios realizados, justificado por las características de los huesos, como la porosidad y la fusión de la diáfisis y la epífisis (partes de los mismos).

Fig. 2

Según experiencias de otros trabajos en sitios arqueológicos urbanos, los más abundantes son restos que proceden de la cocina o de la mesa; por tanto, las huellas más comunes son originadas por los cortes para la elaboración de los alimentos,(Fig. 2), que según estudios anteriores, están principalmente en la porción anatómica del animal que contiene más carne, dígase: fémur, húmero, costillas, vertebras, y en menor número pueden aparecer en otros huesos, además de bridarnos la información de la preferencia por el consumo de ciertas partes del cuerpo, destaca que la coloración del material osteológico nos indica  si se expuso a altas temperaturas para su cocción.

Las piezas óseas de los animales también trasmiten información sobre la especie ya que permiten identificar el alimento vegetal que consumían y enfermedades que padecieron.

Es indudable la fuerte presencia de restos faunísticos recuperados en intervenciones arqueológicas realizadas en el centro histórico de la ciudad de Camagüey, que permiten reconstruir la fauna de nuestros antepasados, llevando consigo aspectos como la domesticación, alimentación humana, ritos funerarios o manifestaciones artísticas, temas abiertos para próximas investigaciones a desarrollar dentro de la institución.

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