Urgencia, necesidad y deber sobre las pinturas murales de Camagüey. Avellaneda no.65 – I

Fotos: Cortesía de los autores
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Por: Carlos de Jesús Hernández Fernández & Gisell Bárbara Pons Aguilar

La conservación y restauración de monumentos se ha ido desarrollando y perfeccionando en los últimos decenios. La Zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad de la ciudad de Camagüey contiene una arquitectura representativa de la idiosincrasia camagüeyana. Esta agrupa la mayor cantidad de inmuebles de valores excepcionales y relevantes, expresados a través de sus diferentes etapas históricas, arquitectónicas y culturales visibles, ya sea de manera individual o formando conjuntos; de allí que resulte de vital importancia el ser preservados o rehabilitarlos, de acuerdo al protagonismo que cumplan en la zona.

Un inmueble de gran interés

En nuestras calles se encuentran edificaciones de gran relevancia patrimonial por sus valores históricos, arquitectónicos y artísticos; tal es el caso de las pinturas murales, elementos que han quedado ocultos a la vista de la población. Un ejemplo de este desconocimiento sucede en el antiguo inmueble donde radicaba la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Planta actual de la edificación.

La edificación se encuentra situada en la calle Avellaneda no. 65, antigua calle San Juan número 20. La investigación histórica[1] del inmueble realizada por la MSc. Lilian Aróstegui Aróstegui en el año 2007, sitúa como primeras referencia en el siglo XIX la descripción de una casa de mampostería y tejas. Por ella pasaron diferentes propietarios desde el siglo XIX hasta la última fecha que se conoce en 1952. Algunos de sus titulares fueron las señoras Evangelina y Estela de Miranda y Zaldívar, las cuales hicieron posesión de la misma a través de una herencia materna. Entre los años 1915 y 1916 se otorga el permiso a Waldo Arteaga Socarrás para efectuar el cambio de fachada que hoy apreciamos.

La construcción responde a una distribución espacial de planta típica colonial, con presencia de un patio central. El esquema de fachada es ventana-puerta-ventana-zaguán y sobre este un altillo, el cual incorpora sobre el zaguán una habitación, cuya expresión se observa desde la fachada al presentar un balconcito con barandas de hierro.

Reclamos de la conservación del patrimonio

Las ornamentaciones murales de nuestro patrimonio colonial reclama un amplio y profundo trabajo investigativo, pues ya nos plantean diversas hipótesis como las referidas a su carácter popular y a la influencia de las clases dominantes, la de la identidad de sus autores, el estudio de colores, armonías cromáticas, diseños y motivos ornamentales, técnicas y materiales; entre otras cuestiones.

Si tenemos en cuenta el mal estado de conservación en que se encuentran muchas estructuras coloniales y gran parte de las decoraciones murales conocida, el elevado número de edificaciones pendientes de ser investigada y restauradas, así como el peligro que corren de ser destruidas o seriamente dañadas por quienes las desconocen o ignoran su valor; la urgencia se magnifica.

Producto del precario estado de conservación del inmueble y las acciones de intervención de mantenimiento que se realizarán en cubierta y muros, se lleva a cabo desde enero del presente año la detección de decoración mural en los revestimientos de los locales, para aplicar medidas de conservación preventiva.

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[1] Aróstegui Aróstegui, Lilian (Mayo 2007). Avellaneda # 65. Departamento de Investigaciones Históricas. Oficina del Historiador de la Ciudad Camagüey.

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