Por: Enrique Atienzar Rivero
Aquel 30 de enero de 1969 es una fecha imposible de olvidar. Nacía en Punta de Domingo, de Nuevitas, en un lugar cercano al mar, la primera unidad de 64 megawatts de la termoeléctrica 10 de Octubre, inversión que revoluciono el panorama económico de la ciudad portuaria con su bahía de bolsa.
La urbe antes de 1959 que embarcaba azúcar por la instalación portuaria, tenía pocas fuentes de empleo y de ingresos financieros y sostenía la producción de henequén, cuyas plantaciones fueron ocupadas con los años por las nacientes industrias, fruto de la colaboración internacional del Consejo de Ayuda Económica, formada en torno a la extinta URSS por diversos países socialistas.
Un detalle: la puesta en marcha de ese bloque energético significaba casi trece veces la capacidad de generación de la planta de 5 MW “Manuel Julien Gómez”, radicada en lo que es hoy el recinto ferial y destinada a ofrecer electricidad al sector residencial y centros laborales de la capital provincial.
La llamada Compañía de Electricidad en Cuba en el periodo prerrevolucionario disponía en el país de 397 Megawatts y solamente las seis unidades nueviteras, tres de 64 e igual cantidad de 125, emplazadas en el norte de Camagüey, sumaban 367, lo que demuestra el interés de la Revolución para que este campo imprescindible avanzara.
Recordemos lo expresado por Fidel en la inauguración del segundo bloque de 100 MW de la termoeléctrica de Mariel el 15 de febrero de 1978: “A partir del triunfo de la Revolución se le concedió una extraordinaria importancia al desarrollo eléctrico del país, como premisa fundamental de todo nuestro desarrollo económico y social”.
Es innegable los avances observados en Cuba con la electrificación y como con la caída abrupta del campo socialista y esencialmente por el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos hacia Cuba, se fue produciendo un deterioro en la generación por la obsolescencia, aunque algunos culpen equivocadamente que son otras las razones.
Durante un momento del periodo especial, el Comandante en Jefe razono como ese colectivo estaba comprometido –y se mantiene– con elevar la gestión en su encargo social y continuar siendo el “Caballo de Batalla” del Sistema Electro energético Nacional.
Fidel tuvo una claridad meridiana cuando dijo: “Todo el mundo se alegra de obras como esta, porque todos sufren las consecuencias de la falta de electricidad, de los apagones, etcétera, de la tremenda, horrible molestia que significa en cualquier parte un apagón, y de los inconvenientes que crea en el seno de la familia y que crea en la producción, en los servicios, en todo”.
Poco se habla en determinados estratos de la sociedad, sobre la voluntad del país, desde los más altos niveles de dirección, por transformar de la difícil y compleja situación con el déficit, amén de los parques fotovoltaicos y de otras energías limpias.
De aquellas seis unidades de Nuevitas quedan dando el fuerte, tras la voluntad de sus trabajadores, encabezados por los innovadores, las unidades cinco de 60 megawatts y la seis con 95.
José Luis Maceira Esteva, director general de la termoeléctrica, hablo de la posibilidad de desmontar lo “hierros” como diría alguien, de lo que fue el bloque cuatro para en ese espacio ejecutar una inversión que incrementaría la capacidad actual.
La visión de que Nuevitas se convirtiera en un polo industrial, parte de ese merito estratégico correspondió en gran parte al Comandante Ernesto Che Guevara, cuando dirigía el Ministerio de Industrias, región que visito en su emprendedora búsqueda de soluciones en compañía de Felipe Torres Trujillo, quien fuera primer secretario del Partido en Camagüey y el reconocido revolucionario Jorge Enrique Mendoza Reboredo.
Con mucho cariño es recordada una de las visitas de Fidel a la “termo” el 25 de mayo de 1976, la del General de Ejército Raúl Castro Ruz y la más reciente de Miguel Díaz Canel, primer secretario del Comité Central presidente de la Republica el primero de octubre del 2025.




