18 de enero de 1912. Salvador Cisneros Betancourt, palabras de ayer para hoy

Foto: Cortesía del autor
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Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez

Durante la Segunda Ocupación de Cuba por los Estados Unidos, Salvador Cisneros Betancourt fundó la Junta Patriótica de La Habana el 10 de octubre de 1907; una organización “…dirigida a agrupar todas las fuerzas patrióticas en un bloque nacional con independencia de clases sociales o filiación política, con el objetivo de mantener vivo el ideal independentista y salvar la República que había fracasado en su primer intento. Presidida por el Marqués, aspiraba a convertirse en el gran Partido Revolucionario Cubano siendo uno de sus postulados fundamentales la derogación de la Enmienda Platt… según documentos fundacionales y discursos de Cisneros que insistieron en la derogación de la Enmienda Platt, alcanzar la independencia absoluta de Cuba y hacer una República, como la soñó Martí, “con todos y para todos”.

En 1912, Cuba se vio envuelta en una crisis política de origen racial, desatada por la violencia sobre el Partido Independiente de Color, que estremeció los cimientos de la República. Aunque, los Estados Unidos aplicaron una nueva interpretación de la Enmienda Platt dirigida a resolver el problema de Cuba para reguardar sus intereses sin tener que intervenir con sus fuerzas armadas, Cuba y los cubanos se vieron amenazados por una nueva intervención militar norteamericana.

El 18 de enero de 1912 en el discurso inaugural de una reunión de la Junta Patriótica de La Habana, Cisneros inició recordando que el objetivo primordial de la Junta, es el mismo de

… la epopeya grandiosa de 1868 y la de 1895. La independencia absoluta de Cuba. Más como hoy se ven amagos de una tercera Intervención de nuestra Patria, que es enteramente contraria a nuestro propósito, por eso los he citado a Uds.: para ver si reuniéndonos todos como buenos cubanos, buscamos la manera de evitar esa tercera Intervención, que al resultar, alejaría muy mucho nuestro bello ideal de conseguir el objeto principal de nuestros grandes héroes.

Considera que los presentes coincidirán con sus postulados y cree “… que todos Uds. estarán conformes y prestarán los auxilios necesarios para evitar el grave daño que a Cuba resultaría …”

Resalta que:

… ni los Estados Unidos, ni otra Nación alguna tiene el derecho de inmiscuirse en nuestros asuntos interiores, porque desde ese momento perdemos la independencia absoluta que como Nación debemos tener; pero por desgracia nos vimos obligados a aceptar que en nuestra constitución se agregase la malhadada y tremenda Enmienda Platt, la que no acepté en su principio ni aceptaré jamás.

Como la Enmienda Platt y el derecho de los Estados Unidos a intervenir se había aceptado ante la imposición a los constituyentes en junio de 1901, el viejo patriota de 83 años que juró no descansar hasta ver abolida la Enmienda y alcanzar la independencia absoluta de Cuba, expresa que lo que

… es preciso hacer, es poner toda la que esté de nuestra parte a fin de que nunca se de lugar a que se lleve a efecto por ningún concepto esa otra nueva Intervención que nos amaga.

Así es que espero, que todos pongamos nuestro grano de arena, aportando la mayor inteligencia, patriotismo y hacemos el mayor sacrificio de pasiones y amor propio para evitar el motivo de esa nueva Intervención, que nos impediría hacernos dignos de arrancar de nuestra carta fundamental esa Enmienda Platt que tanto nos afrenta.

Por último, expresa el convencimiento “… de la sensatez y buen juicio de los cubanos todos que sabrán darse cuenta de los graves males que nos amenazan sino ponemos todo lo que esté de nuestra parte para evitar por todos los medios posibles a fin que no pise en tierra cubana ningún soldado americano.”

Tal parece que los sentimientos y palabras del patriota independentista, y antinorteamericano expresadas hace más de un siglo están destinadas a los cubanos del 2026.

Fuente: Archivo Nacional de Cuba. Fondos Asuntos Políticos. Leg 250, nº 1. Folio 168. En: Cento Gómez, Elda y Muñoz Gutiérrez, Ricardo: Salvador Cisneros Betancourt: entre la controversia y la fe. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009. p. 123-124, 163-164.

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