La biblioteca provincial Julio Antonio Mella: otra de las miradas de El Che al Camagüey.

Foto: Cortesía de la autora
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La visita de Ernesto Che Guevara a la Biblioteca Provincial “Julio Antonio Mella” de Camagüey, no fue una simple escala, sino el origen directo de la institución tal y como la conocemos hoy. Un hecho muy poco conocido.

Su vínculo con el lugar se remonta al 10 de octubre de 1961, cuando el Che, en un recorrido por la ciudad, se detuvo en la antigua sede del Liceo de Puerto Príncipe (frente al Parque Agramonte), donde entonces radicaba la Dirección Provincial de Cultura.

La sugerencia que fundó la biblioteca

Durante esa visita, el Che observó que el centro de la ciudad estaba en penumbras por falta de alumbrado, al igual que el local, y preguntó por qué. Al conocer la situación, propuso que se buscara otro sitio para las oficinas de Cultura y que ese edificio, por su ubicación céntrica y valor patrimonial, se destinara a una biblioteca provincial.

La idea era aprovechar un inmueble que había sido sede de la Sociedad Filarmónica y el Liceo (una institución burguesa) para convertirlo en un bien social al servicio del pueblo.

El Che conocía del proyecto de construir una biblioteca moderna, pero el país no disponía de recursos en ese momento, por lo que la adaptación del Liceo era la solución viable.

65 años después

Tras las adaptaciones necesarias, la biblioteca fue inaugurada el 1 de junio de 1963 con el nombre de Julio Antonio Mella, figura estrechamente vinculada al Camagüey (donde tuvo vínculos familiares y de lucha). El nombre fue establecido por acuerdo de todos los involucrados en su fundación.

Varias generaciones de estudiantes e investigadores han pasado por sus amplios salones, que además de contar con la luz natural, ofrecen silencio y frescor, para quienes buscan saberes ocultos en sus fondos raros y valiosos o en sus libros tradicionales.

La memoria de El Che en sus trabajadores

El vínculo de la biblioteca con el Che se mantuvo de forma permanente en las memorias de sus trabajadores fundadores, de los que hoy solo queda Adelina, para contarnos con pasión aquella hermosa idea del guerrillero.

En 1997, cuando se realizaron las honras fúnebres a los restos del Che y sus compañeros de Bolivia, la institución fue utilizada para la velada simbólica correspondiente, lo que constituye uno de los momentos más significativos en la historia del lugar, que los periódicos atestiguan.

Al encontrarnos en la jornada Camilo-Che, vale la pena rememorar las huellas de sus obras, que hoy perviven en el Camagüey, para orgullo y homenaje.

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