Manuel Cano Iglesias, “Canito”, desde el cariño, pertenece a esa estirpe de periodistas para quienes la radio no fue un empleo, sino el aire mismo de su existencia creadora. Su historia en Camagüey se teje con los hilos de una vocación que encontró en Radio Cadena Agramonte no solo una escuela, sino el territorio donde su voz y su pluma dejaron una huella indeleble.
La trayectoria de Cano Iglesias se remonta a los años fundacionales de los servicios informativos de la emisora agramontina, una época en la que hacer radio era, sobre todo, un ejercicio de voluntad y talento frente a las limitaciones tecnológicas.
Mirando atrás
Sobre aquellos primeros años, Canito rememora las madrugadas de zafra de 1970, cuando Radio Cadena Agramonte, RCA, transmitió por primera vez veinticuatro horas y a los jóvenes les tocaban los turnos más difíciles: “Esa madrugada la hacíamos los jóvenes con mucho placer por lo que representaba, pero además teníamos el afán de la oportunidad para la superación”. En sus palabras se percibe la certeza de que la radio era un espacio de formación continua, un taller donde cada programa era una lección, un reto.
Esa experiencia le permitió dirigir diversos espacios informativos de la planta matriz, entre ellos figuran Meridiano, Camagüey al día, Órbita y su espacio de mayor cariño y realización profesional por más de 15 años: el Noticiero Provincial de Radio.
Dónde Lo conocí
Canito fue uno de mis tres maestros y padrinos en la emisora, cuando en 2006 decidí adentrarme en la radio. Los jóvenes periodistas de esa década nos adiestrábamos en la redacción de RCA y luego de estar listos, pasábamos a las emisoras municipales, en mi caso a Radio Camagüey, con la que ya colaboraba antes de su nacimiento, desde Entre Tinajones, revista y primer proyecto de la misma, que surgió en 2001.
En enero de 2006 llegué a la Redacción. Como su alumna guardo lindos recuerdos de esos días, Canito contaba las hojas mojándose el dedo pulgar y al entregarlas para imprimir los boletines, te regalaba una sonrisa tierna, con la que sus ojos se tornaban dos rayitas, como diciendo…misión cumplida.
Años después, cuando logro desempeñar un programa especial o una crónica difícil pienso en su sonrisa aprobatoria, con la que nos formamos y sin vanidad alguna digo para mis adentros, Canito estará orgulloso.
Justo reconocimiento
En 2017, cuando el portal digital de la emisora cumplió dieciséis años, se recordó en portada que los periodistas Esther Borges Moya y Manuel Cano Iglesias, junto al web-master Manuel Martínez Pérez, fueron los “atrevidos” que se lanzaron a aquella aventura digital, en un momento en que internet era un territorio prácticamente inexplorado para la radio cubana. No se trataba solo de informar, sino de abrir caminos y lo lograron.
Entre sus tesoros personales, guarda una credencial que para él tiene un valor especial: la que lo acreditó para la cobertura de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998. Ese documento no es un simple recuerdo, sino la prueba material de que su voz acompañó uno de los acontecimientos más significativos de la historia del pasado siglo.

Su presencia en aquel evento confirma que el Noticiero Provincial de Radio, su mayor escuela, fue una puerta abiertadesde la cual accedió a los grandes temas de su tiempo.
Su nombre también está ligado a la fundación de Radio Maboa, en el municipio de Amancio Rodríguez, donde fue redactor por un tiempo. Una de las tantas iniciativas que dan cuenta de su carácter fundacional al que unimos la creación de la página web de Radio Cadena Agramonte.
Los reconocimientos se acumulan en su haber: la distinción Micrófono de la Radio, recibida en 2012 junto a otros colegas camagüeyanos, y la Moneda Conmemorativa 50 Aniversario de la UPEC, entregada por su “Ejemplar trayectoria en el ejercicio de la profesión”.

También atesora en sus recuerdos más preciados coberturas a las diversas visitas de Fidel y Raúl a la Ciudad de los Tinajones en la década del 80.
Manuel Cano Iglesias encarna una manera de entender el periodismo radial, que hoy resulta difícil de repetir: la de quien encontró en el Noticiero Provincial no una escala hacia otros destinos, sino el destino mismo de su profesión. La radio, para él, ha sido el sentido de una vida creadora, el lugar donde la información se vuelve servicio y donde el compromiso con el pueblo se renueva cada día frente al micrófono.
Al encontrarnos cada jornada de la prensa en el parque José Martí, intercambiamos fotos, recuerdos y su sonrisa pícara, al decirme: estoy escuchando tus crónicas radiales, me alegra mucho haber puesto mi granito a tu obra periodística.
Pero la agradecida soy yo, somos muchos los periodistas que tuvimos esa dicha, la de ser los discípulos de este señor de baja estatura pero de alto compromiso y amor infinito.
Esa entrega de Manuel Cano a sus alumnos, que no somos pocos, y a su labor como radialista, le valió el reconocimiento de sus colegas y de las instituciones. En 2014, la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey le otorgó el Premio Provincial a la Obra de la Vida, un galardón que distingue una trayectoria completa.
Al recibirlo, Cano Iglesias expresó que “cuando se incursiona en esta profesión, resulta muy difícil alejarse de ella, porque se establece con el pueblo el ineludible compromiso de informarlo y contribuir a su educación”.


