Por: Enrique Atienzar Rivero
Camagüey no dejó de estar envuelta, de una manera u otra, en la Crisis de Los Misiles. Acaecida en octubre de 1962se vieron entrelazadas la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, nación imperialista que enfocaba sus planes –y no ha renunciado a ello—para destruir la naciente Revolución cubana del primero de enero de 1959, con su líder al frente, Fidel Castro Ruz.
Muchos jóvenes no tienen hoy la percepción de lo ocurrido y la tensión que se creó, con el denominador común de Estados Unidos, de tener en el blanco de sus planes agresivos a la triunfante Revolución de Octubre de 1917 en su evolución hacia el desarrollo, asociándose en sus macabros planes a países que obedecían a la voz del amo.
Por entonces, hacía tres años que había triunfado la Revolución Cubana; durante los cuales el gobierno norteamericano trató de derrocar al gobierno revolucionario en diversas formas sin lograrlo, incluyendo la derrota sufrida por la invasión mercenaria en Playa Girón, en abril de 1961.
Fuentes consultadas precisan que unos meses más tarde, el general Maxwell D. Taylor, en aquel momento presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, aseguraba al Presidente que no creía posible el derrocamiento del gobierno cubano sin la intervención directa de Estados Unidos, por lo cual recomendaba un curso más agresivo de la Operación Mangosta, cuya ejecución, autorizada por Kennedy, debía escalar sus medidas hasta crear el escenario propicio para asestar un golpe aéreo masivo sorpresivo y/o realizar la invasión.
Recordemos que al hacer este planteamiento tenían en cuenta que Estados Unidos, a través de la OTAN, ya tenían emplazados en Europa cohetes de alcance medio nucleares que llegaban al territorio soviético, por lo que concluían que puestos ante el hecho consumado, los norteamericanos tendrían que aceptar la presencia de los cohetes en Cuba, al igual que ellos habían tenido que aceptar sus cohetes en Turquía, Italia e Inglaterra.
Tomemos en cuenta que a pesar de que en las concepciones defensivas ya elaboradas por parte de la máxima dirección cubana, los misiles nucleares no estaban comprendidos, y de la conciencia de los líderes cubanos de que su presencia en el territorio insular podía afectar el prestigio de la Revolución, se aceptó la instalación de los cohetes, a partir de que se cumplía con un principio ineludible de apoyo internacionalista con el Campo Socialista y la URSS.
Fidel con esa clarividencia de siempre opinó: “A mí, personalmente, no me gustaba la presencia de esa base militar soviética en Cuba, por una razón de imagen de Cuba, de imagen de la Revolución Cubana. Pero no lo analizamos como una cuestión de gusto o no, sino desde el punto de vista ético y moral (…): si deseábamos que los soviéticos nos apoyaran en caso de una agresión, sería inmoral oponernos a la presencia de esas armas en nuestro país, puesto que ellas fortalecían también a la Unión Soviética (…) Por eso dimos una respuesta positiva”
Decretado Bloqueo Naval a Cuba
Tras la llegada a Cuba de las unidades de la Agrupación de Tropas Soviéticas, ya la inteligencia de EE.UU. había determinado la presencia en la Isla de cohetes antiaéreos y aviones MiG-21, construcciones no identificadas y la existencia de especialistas militares soviéticos.
El 9 de octubre el presidente Kennedy aprobó el vuelo de un avión U-2 sobre Cuba, con el propósito de obtener evidencias acerca de la sospechada construcción de emplazamientos para cohetes de alcance medio en el área restringida, de que se tenían noticias en la provincia de Pinar del Río.
Durante la mayor parte del mes de septiembre y principios de octubre reinó el mal tiempo en Cuba, con muchas nubes sobre la Isla, lo que impedía o hacía poco eficiente la toma de fotografías aéreas del territorio; incluso este vuelo, ya aprobado, fue suspendido durante varios días por las condiciones del tiempo.
Todo se preveía por EE.UU: el 14 de octubre reinaba el buen tiempo sobre Cuba; resultaba la oportunidad que esperaban los norteamericanos desde hacía cinco días. En las primeras horas de la mañana un avión U-2 fotografió, en una trayectoria de vuelo desde el sur hacia el norte, la franja del territorio occidental de la Isla que pasaba sobre la localidad de San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río.
Así fueron pasando los días. El 22 de octubre de 1962 (lunes), cuando en horas de la mañana se anunció que Kennedy hablaría a las 7:00 p.m., para dar a conocer acontecimientos extraordinarios a la población de Estados Unidos, y teniendo en cuenta una serie de movimientos militares que se habían detectado en el sur de Estados Unidos, Fidel Castro apreció que eso estaba relacionado con Cuba y con los cohetes soviéticos.
La vitalidad del pensamiento del Comandante en Jefe, dadas tales circunstancias, ordenó poner en Situación de Alerta a las FAR a las 3:50 p.m., y a las 5:35 p.m., decretó la Alarma de Combate para toda la nación, casi hora y media antes de que hablara Kennedy.
¿A dónde llegaban las aberrantes palabras de Kennedy: ” Por último, quiero decir unas palabras al pueblo cautivo de Cuba (…) Os hablo como amigo (…) Pero nuestro país no quiere causaros sufrimientos ni imponeros ningún sistema político (…)”[7].
El 22 de octubre, al decretarse el bloqueo naval contra Cuba y crearse todas las condiciones para bombardear e invadir la Isla se desencadenaba la llamada Crisis de Octubre. Kennedy demandó la retirada de las armas estratégicas soviéticas basificadas en Cuba, y declaró el bloqueo naval, ante lo cual, las FAR respondieron con la Alarma de Combate para todas sus unidades.
Al amanecer del 23 de octubre (martes) ya estaban en completa disposición combativa muchas unidades cubanas y soviéticas.
A partir de las 11:30 de la mañana se realizaron los primeros vuelos sobre las posiciones soviéticas y cubanas; se efectuarían dos veces al día, en la mañana y en la tarde, por varios aviones de forma más o menos simultánea sobre distintas regiones de la Isla. El Gobierno soviético solicitó al cubano que no se disparara contra ellos para no empeorar la situación.
El pueblo respondió al llamado de la revolución. Nunca antes se había sentido tan cercano el peligro de la agresión militar directa; sin embargo, el país se preparó tranquilamente para enfrentar y resistir el bloqueo total, los golpes aéreos limitados o masivos y la invasión.
A pesar de la alarmante situación y del peligro inminente, en el país reinaban el orden y la tranquilidad. En distintos puntos de La Habana y otras ciudades estaban emplazadas baterías de armas antiaéreas. En aquellos días no se interrumpió la vida cultural y social del país.
A las 7:06 p.m., el presidente Kennedy firmó la “Proclamación 3504”, en la que se declaraba que la “cuarentena” de Cuba se establecería a partir de las 2:00 p.m. del 24 de octubre (hora de Greenwich)
El 24 de octubre (miércoles) a las 10:00 a.m., hora de Washington, entró en vigor la “cuarentena” proclamada y comenzó una reunión del Comité Ejecutivo. Los barcos rusos seguían navegando hacia Cuba; algunos estaban llegando a la distancia establecida para la intercepción, así que tendrían que decidir si los detenían o no. Poco después informaron que dos mercantes, el Gagarin y el Komiles, estaban cerca de la barrera. La intercepción sería antes del mediodía. A continuación comunicaron que un submarino soviético estaba entre los dos barcos, por lo que la tensión, de por sí elevada, alcanzó niveles incalculables. Los 20 barcos se detuvieron y otros dieron la vuelta.
El 25 de octubre (jueves) al final del día el regimiento de Candelaria-San Cristóbal y el segundo grupo de combate de Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal estaban listos para el combate. Además, esa noche comenzó el traslado, desde el puerto de Isabela de Sagua hacia la región oriental, de las cargas nucleares que faltaban para los cohetes alados tácticos FKR.
La situación empeoraba cada día.
El 26 de octubre (viernes) a partir de la mañana se incrementaron los vuelos rasantes, con lo que aumentaba el peligro de un golpe aéreo sorpresivo aprovechándolos. Teniendo en cuenta eso, el Comandante Fidel Castro tomó la decisión de disparar c contra todo avión que violara el espacio aéreo a partir del amanecer del 27 de octubre.
Derribo del U-2
Un avión U-2 había ingresado al espacio aéreo de la Isla, voló a lo largo de la misma y fue derribado, pereciendo el piloto, mayor Rudolf Anderson, Jr.Sin embargo, el U-2, que ni se veía debido a la altura a que volaba, ni tan siquiera se oía el ruido de su motor, fue el derribado.
El U-2 volaba en alturas de alrededor de 20 km, y los cohetes antiaéreos, únicos que podían alcanzarlo, estaban en manos de los soviéticos. Al respecto, el Comandante en Jefe expresó en 1992:

“Lo más probable es que en la atmósfera que se crea, cuando nuestras baterías antiaéreas disparan contra todos los aviones en vuelo rasante, la orden de disparar contra el U-2 se originó en la orden dada a nuestras fuerzas antiaéreas. Si se me pregunta quién tiene la responsabilidad no vacilo en decir que fue nuestra. No se podía permitir que continuaran los vuelos rasantes, era un disparate y una locura, porque nadie sabía en qué momento podía empezar el fuego y las desventajas militares en ese caso eran tremendas (…) Estuve de acuerdo en que se disparara contra el U-2. Podía lamentar la muerte de un piloto, pero la acción me pareció correcta”.
La orden del derribo pudo haber sido dada por algún jefe de la ATS. Se han mencionado tres nombres: coronel Gueorgui Voronkov, jefe de la división coheteril antiaérea de la región oriental, a la que estaba subordinado el grupo de Banes; mayor general Leonid Garbuz, sustituto del jefe de la ATS para la Preparación Combativa; y teniente general Stepan Grechko, sustituto del jefe de la ATS para la Defensa Antiaérea.
En una entrevista publicada en 1989, el ya teniente general Voronkov declaró:
“Los aviones yanquis sobrevolaban el cielo cubano (…) Mi criterio era de que así no se podía continuar. Los norteamericanos se sentían con derecho a todo. El 27 de octubre me informan que un U-2 cruzaba el espacio aéreo de la Isla, luego voló sobre dos pequeñas unidades que estaban bajo mi mando, y al acercarse a una tercera, ¡ahí mismo di la orden combativa! ¡Con el primer proyectil lo derribamos!”
El entrevistado en su conversación mencionó que la división coheteril del coronel Voronkov tenía 12 grupos en la región oriental, pero el que derribó al U-2 fue el de Banes, el último a la derecha por la costa norte. Si el avión volaba hacia oriente, antes de llegar al grupo de Banes debió pasar, por lo menos, por las zonas de destrucción de cuatro grupos de la división, antes de ser derribado; cuando hubiera sido más lógico darle la orden a una unidad anterior, para tener reserva por si el que recibiera la orden fallaba. Además, de que nadie sabía que iba a pasar, en el último momento, sobre el grupo emplazado cerca de Banes.
Así anduvieron las cosas: el 28 de octubre (domingo) en la casa de campo gubernamental, en Ogariovo, era examinada la proposición del Presidente de los Estados Unidos sobre la retirada de los cohetes soviéticos de Cuba a cambio de la garantía de no invadir el país; también se tenían en cuenta las informaciones transmitidas por Fidel Castro y por los militares soviéticos acerca de la inminencia del ataque.
En la tarde de aquel domingo Fidel planteó sus conocidos “Cinco Puntos”, manifestando que:
No existirían las garantías de que hablaba Kennedy, si, además de la eliminación del bloqueo naval que prometía, no se adoptaban las medidas siguientes:
1.- Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos contra Cuba. (Algo que con la presencia de Trump ha ido increcendo a planos inimaginables de personas con sentido común.
2.- Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes (…)
3.- Cese de los ataques piratas (…)
4.- Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
5.- Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos”.
Los gobernantes norteamericanos no quisieron ni oír hablar de los cinco puntos, considerándolos como un programa inalcanzable entonces, incumplidos por las administraciones norteamericanas y vigente aun en pleno octubre del 2026.
Gracias a la labor investigativa del holguinero Coronel Oscar Larralde Otero es posible conocer más detalles de lo acaecido y sustentado en sus libros: “Crisis de Octubre, península de El Ramón” y “Crisis de Octubre de 1962, Versiones del Pueblo y el abatimiento del U-2 de Estados Unidos.
En Camagüey, los milicianos y fuerzas para enfrentar a los enemigos ocuparon sus puestos en Las Clavellinas, Santayana, finca Habana y en otros lugares. A la par, dos escuadrones de aviones de combate MIG-15 pilotados por internacionalistas soviéticos, protegió el Aeropuerto “Ignacio Agramonte”. El puesto de mando de los internacionalistas soviéticos fue posicionado en la antigua hacienda Maraguán (Country Club). Entre otras medidas militares, fueron emplazados misiles antiaéreos S-75 en San Miguel del Bagá en Nuevitas y en la antigua finca El Peñón. Además tropas soviéticas fueron ubicadas en los poblados Isabel Hortensia y Cabeza de Vaca. El «hospital de campaña» fue dispuesto en el edificio integrado a la capilla Siervas de María en el Reparto Garrido. El Estado Mayor de la Misión Militar Soviética, ocupó el chalet que perteneciera al portentoso Dr. Germán Álvarez Fuentes, en el Reparto El Retiro.
Este lugar servía de descanso y fumadero –relata el entrevistado Larralde– para estar los jefes de las técnicas soviéticas y de cubanos del grupo de combate que derribó el U-2, mientras al final se divisa un un cohete divina que sirve de monumento a este sitio.
La centenaria mata de mangos, de la Anita, en Los Ángeles, en Banes, se mantiene hoy como una reliquia de una importante etapa de la Crisis de Los Misiles.



