El Plan Varona: Miradas a un proyecto educacional renovador

Foto: Archivo OHCC
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Enrique José Varona es uno de los más importantes intelectuales cubanos. Su incorporación y breve participación en la Guerra Grande, como Diputado ante las Cortes Españolas, su vinculación al Partido Autonomista, su rol como colaborador de publicaciones periódicas nacionales y extranjeras, y como redactor del periódico Patria, ofrecen aspectos interesantes de su labor durante el siglo XIX.

Mientras, en la República, su actuar como Secretario de Hacienda e Instrucción Pública y Bellas Artes, fundador del Partido Conservador Nacional, vicepresidente entre 1913-1917 y presidente de honor de la Academia de Historia y miembro de la Academia de Artes y Letras, marcó una etapa definitoria en su labor intelectual.

Entre 1880 y 1883 dicta y publica en La Habana sus célebres Conferencias filosóficas sobre Lógica, Psicología y Moral, necesarias para comprender su postura docente. Las conferencias se convirtieron en un acontecimiento cultural que traspasaron las fronteras de Cuba. Fueron publicadas en diversos medios y países, y utilizadas como materiales en universidades latinoamericanas y francesas durante los inicios del siglo XX.

La relevancia de las conferencias de Varona está determinada por el hecho de abordar y fomentar como hombre de pensamiento y eminente filósofo el desarrollo de los estudios científicos más adelantados en las ciencias naturales y sociales. En su introducción, él mismo definió su propósito: «… se encaminen al mejoramiento del hombre […] al progreso de la humanidad».

El Plan Varona como reforma educacional

Entre las reformas educacionales más importantes de Cuba se encuentra la conocida como Plan Varona, instituida por la Orden Militar No. 266 de 30 de junio de 1900 -bajo su desempeño de Secretario de Instrucción pública y Arte, en vigor hasta diciembre de 1930, si bien tuvo varias transformaciones durante ese periodo.

Dos de los aspectos más relevantes del Plan es la exclusión de materias obsoletas y la introducción de las asignaturas Gramática y Literatura Castellanas, Matemática, Física, Química, Cosmología, Biología, Historia Natural, Inglés, Francés, Geografía, Historia Universal, Lógica, Sociología, Enseñanza Cívica y Química: Antecedentes esenciales en el país para la creación de las carreras de Arquitectura, Ingeniería Civil y Eléctrica, Pedagogía, Cirugía Dental y Derecho Público.

Otra particularidad de esta reforma educacional fue la restructuración de la Universidad de La Habana en tres Facultades: Letras y Ciencias, Medicina, y Farmacia y Derecho. Cada una comprendía varias carreras, de manera que se garantizó una asignación de materiales para la docencia, y también, el equilibro entre el número de docentes con relación a la matrícula de estudiantes.

A pesar de sus beneficios, el Plan tuvo muchos detractores que se unieron a las reticencias de algunos docentes incapaces de percibir el alcance de las transformaciones implícitas. El entorno complejo por las limitaciones de materiales, textos, medios, herramientas, instrumentos, aulas, laboratorios y la desidia de los gobiernos en el contexto educacional fueron también factores negativos para su plena ejecución.

Pese a las limitaciones por la desvalorización de los estudios sociales – humanistas -condicionado por un pensamiento positivista- y las dificultades para su implementación, es innegable la transcendencia del Plan Varona. Los cambios propuestos en métodos, materias y planes de estudios para las enseñanzas secundaria y universitaria representaron una manera de eliminar el atraso educacional del país y salvaguardar la nacionalidad cubana.

La enseñanza científica, objetiva, experimental y práctica fueron principios que defendió el Plan, en tanto alistan al hombre para ser útil a la sociedad. Por su postura renovadora en la enseñanza se define a Enrique José Varona -quien apoyó la Reforma Universitaria de 1920- como “Maestro de Juventudes”.

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