Antenor: de Bélgica al mambisado y la pluma

Foto: Cortesía del autor
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Por: Oreidis Pimentel Pérez

El historiador Gustavo Sed Nieves le dedicó textos, pero antes de consultarlo fue de boca del desaparecido investigador y periodista Eduardo Labrada Rodríguez la primera vez que escuché de Antenor Lescano Noy. Su nombre me sonó a un personaje de telenovela brasileña, pero si José Martí lo citó, entonces su pluma fue valerosa…el Antenor del Camagüey cursó estudios en Flandes y luegohincó espuelas en la manigua.

No era rico, no. La Sociedad Económica de Puerto Príncipe fue la “cazatalentos” que descubrió a la estrella en una simple escuela primaria y tanto asombró a sus miembros que le costearon estudios en el Escuela Normal de Guanabacoa. Como decía Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, se instruía mal, con rebenques y escolástica, así que Antenor era un prodigio. Cuba le quedaba pequeña, a Europa fueron sus maletas y en Bélgica se llenaron de ilustración y pensamiento anticolonial.

¿Qué hacer ante el atraso reencontrado a su vuelta? Poco evolucionaba el terruño, el magisterio a impartir no podía romper esquemas y los periódicos fueron la vía para verter cultura general en medio de la sociedad esclavista atrasada. De las ciencias exactas copó páginas, necesitaba expandir conocimientos y no dogmas, pero ya en Puerto Príncipe se juntó con otras mentes en ebullición y rebeldía. Con Eduardo Agramonte Piña y Francisco María Rubalcaba enfrentaron la censura con “El Oriente” en 1867. ¡Vaya nombrecito sedicioso y masónico!

Sin embargo, no es por disidente y conspirador que trascendió Lescano Noy, sino por proletario. Tal vez por su formación europeísta, como testigo de luchas sociales, barricadas y huelgas, se dio cuenta de la imposibilidad de los pobres para acceder a los periódicos y tampoco adquirir cultura general. Creó “El Popular”: “a los artesanos, en sus momentos de reposo, una lectura atractiva, amena y moral.”

Se adelantó a su época. Escribía las editoriales, poesía, textos de botánica, geografía, química, biología, historia y hasta reclutó a Enrique José Varona, al inquieto Eduardo Agramonte, a Salustio Román de Aricaga y a Juan María García de la Linde…pero la guerra tocó la puerta.

¡Otro intelectual a la manigua!

También lo hizo Varona, pero retornó al tercer día, a Eduardo lo mataron en 1872, mas, Antenor Lescano destacó con su arma, la pluma. Cuando la caricaturización de Landaluze de la Asamblea de Guáimaro, publicada por el satírico pro integrista “El Moro Muza”, a cargo de Juan Martínez Villergas como “La Cámara de los Comunes de Sibanicú” (pintaba a los delegados cubanos sentados en orinales), ni corto ni perezoso Lescano le sacó una atrevida décima.

¡Martí la gozó! El “chocante camagüeyano le volcó sobre la cabeza al demagogo alquilón con la caricatura (…) que quiso burlarse de los fundadores de un pueblo (…)”. Así que no nos escandalicemos con el criollismo desenfadado:

Villergas con malos fines

Y con idea agresiva

Pintó a la legislativa

Sentada en unos bacines

¡Oh, estúpidos gachupines

Qué imbécil es vuestra saña!

Pues esa figura extraña

Os está representando

Que nos estamos cagando

En Villergas y en España.

Antenor Lescano se fue a México, desde allí colaboraba con la causa y curiosamente ¡Fue de los primeros en denunciar el crimen contra los estudiantes de medicina! Estaba en Veracruz en 1871. Habría que comprobar si antes alguien volcó en la prensa tal condena, pues en la vecina nación salió a la luz con mucha rapidez.

Y el fin de sus pistas termina en aquel país, escribiendo de agricultura y hasta con la fundación de una escuela técnica para tales fines. Daba cauce a su intelecto trunco en Cuba.

Es así como Antenor Lescano se nos escurre como de esos nombres medio perdidos hasta que es posible redescubrirlo. Había nacido el 12 de marzo de 1839, hace hoy 187 años.

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