Fidelio Ponce de León, el irreverente

Foto: Cortesía de la autora
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Las rupturas estéticas dentro de los discursos artísticos han sido de especial interés para investigadores y críticos de las artes. Ejemplo incólume de irreverencia con los postulados de la Academia es el artista Fidelio Ponce de León, memorable sobre todo por su historia pictórica particular, con la que no valen generalizaciones.

Si bien importante es la existencia de grupos de rupturas estéticas, también lo es la presencia de artistas radicalmente independientes, los cuales surgen en momentos de intersecciones sociales complejas. Algunos de ellos adoptan posiciones, intereses e influencias diversas; otros permanecen como diferencias internas, como tensiones y a menudo como base de subsiguientes divergencias, rupturas, divisiones e intentos de nuevas formaciones.

Técnica

La obra de Fidelio Ponce de León, camagüeyano universal, muestra como técnica preferente el óleo sobre tela. Se distinguen los grandes empastes blancos de zinc, grises, verde vejiga; tonos virulentos que vencen la luz o nace maltrecha.  Ciertamente, en tensión con la explosión de luminosidad y colores en el contexto de la primera promoción de la vanguardia artística en Cuba, conocida también como el inicio de la pintura moderna en el país en los primeros veinte años del siglo XX.

Para Juan Marinello, el destacamento afortunado que renueva, con fuerza y gracia la pintura isleña, son: Marcelo Pogolotti, Carlos Enríquez, Amelia Peláez, Eduardo Abela y Victor Manuel García y Fidelio Ponce.

Morfología

La huella gestual individualizada, la atmósfera expresionista fidelioponceana establece una monocromía propia, sugestiva, e instituye una voluntad con nuevos engarces y nexos históricos que apuntan a su condición de nacido entre iglesias, conventos, beatas, laberintos, ataques de piratas, leyendas de auras blancas y un Ignacio Agramonte sepultado en un lugar ignoto en condiciones aun por esclarecer de manera manifiesta.

Poética

Es la representación mediante imágenes, el conjunto de motivaciones de todo género: económico, artístico-estético, ideológicas, cosmovisivas, psicológicas y emocionales condicionan su génesis.

Su poética fue en sentido general incomprendida, excomulgada. Esas figuraciones deformadas, ese apego a la deformación, a los estados de ánimo depresivos, sin potenciar a través del color la belleza, la cubanía; lo estigmatizaría/exaltaría para siempre.

Ponce elige a los que pudiéramos llamar hoy vulnerables: tuberculosos, niños famélicos, beatas inexpresivas, pianistas sin música ni armonías ni bellezas, peces en aguas putrefactas, ambientes marchitados de fealdad, gravosos; figuras con esos cuellos alargados, desproporcionados, rostros impávidos, entre ocres, blancos indefinidos que encarcelan de manera violenta la visión del espectador, para no soltarlo nunca más.

Transgresión

Si bien la transgresión se produce contra lecturas metafóricas del signo indexal y los procesos fundamentales de lectura del cuadro, en Ponce, la transgresión trasvasa la obra, es contextual, gestual, verbal, conductual. Ponce escupe, se orina, ofende, critica, irrumpe espacios concurridos con su porte y aspecto que disloca las normas. No obstante, sabe que su obra es excepcional, aunque muere de hambre y tuberculosis en uno de esos rincones oníricos escogidos en su propia obra, el 19 de febrero de 1949, en ciudad de La Habana.

Obras definitorias de su estilo propio

Peces; Tuberculosis (1934); Beatas; Niños (1938); La pianista (1943); Dos mujeres; Paisaje, Cristo, otras. El conjunto de obras de Fidelio Ponce de León sintetiza los códigos visuales de una cosmovisión construida en una época, un contexto, una poética, estudios serios de pintores universales en contraste con un statuo quo que él no alcanzó entender ni aceptar, a la vez tampoco fue comprendido.

 

Bibliografía

Porebski, Mieczyslaw: “Semiótica e icónica”, en Criterios # 32. Centro de Teórico cultural: LA política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión, 2008.

Ravenet, Mariana: Ravenet revela a Ravenet, Ed. Letras Cubanas, 2005.

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