La danza en el corazón de Mariam

Foto Tomada de internet
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Para Mariam Romero la danza es vida, es compromiso y al bailar se siente en “la cumbre de las cumbres”, eso me dijo tras escaparse porunos minutos del ensayo del Ballet Contemporáneo de Camagüey, compañía de la que es parte desde 2016.

Para conversar unos minutos, nos sentamos en el salón de invitados y, con la música de fondo, transitamos juntas por su preparación.Debo aclarar que esta conversación tenía como objetivo, inicialmente, a otra de sus compañeras; pero me pareció justo sorprenderla con esta crónica, a propósito del Día Mundial de la Danza.

La carrera activa de una bailarina puede ser efímera, sin embargo, cuando deja en sus alumnos una huella, se mantiene danzando para siempre. Por eso Mariam, mientras baila en el Ballet Contemporáneo, va disfrutando de la enseñanza a niñas de su comunidad; lindo trabajo ese, dedicar su tiempo libre a quienes se acercan, en sus primeros años de vida, a esta manifestación.

Trayectoria

Esta bailarina apasionada comenzó muy pequeña en el mundo de la danza. Cursó la enseñanza primaria en la Vocacional de Artes Luis Casas Romero, luego continuó su formación en la Academia de las Artesde Las Villas, Samuel Feijó. Al graduarse, por su buena preparación, fue seleccionada por el Ballet Contemporáneo de Camagüey para formar parte del elenco.

Continuó su superación en la Filial del ISA de Camagüey, hasta convertirse en Lic. en Arte Danzario. Un accidente de tránsito la sacó algún tiempo de los escenarios, pero siguió allí como coreógrafa, porque no concibe su vida lejos de esos desafíos, del compromiso, ni de cada momento sensible que le regala al público.

Sacrificios

Es muy real que detrás de los pasos de un artista siempre hay sacrificios, el de ensayar cada díaes uno de esos; pero hace poco pude vivir de cerca uno bien grande, lo cual resultó mi motivación principal para escribir estaslíneas.

Por ironías del destinoestábamos juntas en un funeral, entre la tristeza y el cansancio que generan esas despedidas, quedamos a solas en un momento de la noche y me comentó que a la mañana siguiente tenía que bailar.

Tratando de dar algún consuelo le sugerí buscar un relevo y muy seria me contestó: de ninguna manera, esta obra será un regalo para los niños autistas, para ellos va mi cariño, no puedo fallarles.

Después de esta actitud de compromiso y sensibilidad, no podía ser otra mi crónica, para homenajear a quienes, como Mariam Romero, ponen sobre el escenario sus pasos y su corazón sin importar el cansancio, la tristeza u otros desafíos.

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