Poseer el hechizo de los manantiales y el misterio de las mariposas era uno de tus encantos.
Naciste rodeada de amor y naturaleza. Creciste siendo autóctona y sencilla.
Tu vida representó esperanza y rebeldía. Fuiste mujer en todo el sentido amplio de la palabra, y es que con solo pronunciar tu nombre: Celia Sánchez Manduley, se abrieron caminos de esplendor para los cubanos: se logró la victoria por la que tanto se había luchado.
Cada día tu ejemplo se multiplica en las cubanas que llevamos adelante el proceso social y económico del país; y precisamente hoy que se conmemora un aniversario más de tu natalicio nos erguimos llenas de orgullo por tu ejemplo aún más comprometidas con la salvaguarda del patrimonio y las conquistas de una Cuba que sigue victoriosa.


