Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez
En 1894, el debate entre las posiciones de autonomistas e independentistas se intensificaba en Camagüey; los representantes de ambos trataban de trasmitir a Máximo Gómez y José Martí su preponderancia en la sociedad camagüeyana.
La influencia autonomista en la región era favorecida por la legalidad de su Partido que contaba con publicaciones seriadas y que en él militaban personas que lo veían como una oportunidad para realizar actividades políticas, aunque no creyeran en el éxito de la vía autonomista. En cambio, los independentistas actuaban bajo constante vigilancia de las autoridades que cerraban los intentos por tener periódicos que difundieran sus ideas.
José Martí aprecia que muchos camagüeyanos, veteranos del ´68 y jóvenes, estaban dispuestos a la lucha armada por la independencia; pero, exigían el arribo de Gómez a la provincia para su incorporación. Destaca la importancia de Salvador Cisneros Betancourt en la preparación del movimiento y expresa: El Camagüey quiere la guerra, y la quiere ahora, si las demás comarcas, en mucho -o en poco- se levantan con él. No se levantará antes que las demás; ni dejará de levantarse con ellas. La única duda era que las otras comarcas los pudiesen dejar solos.[1]
En julio de 1894 el Marqués escribió a Martí y a Gómez ratificando la situación favorable para la revolución en Camagüey.[2] La existencia de una clave, usada por el Marqués para escribirle a Gómez,[3] evidencia una comunicación frecuente entre ellos. En noviembre Martí comunicaba a Gómez que, según el Marqués, el Camagüey …limitará la primera parte de su acción a prepararse a recibir a Ud., sin alzarse en serio hasta que esto no suceda [4]
El fracaso de La Fernandina, debió afianzar la actitud de los revolucionarios camagüeyanos que no secundaron el alzamiento del 24 de febrero. Este retraimiento trajo inconvenientes a los camagüeyanos comprometidos con las armas por la labor contrarrevolucionaria de los autonomistas que condenaron la violencia y colaboraron con las autoridades,[5] el fortalecimiento militar del territorio por los españoles mediante la organización de guerrillas, refuerzo de tropas regulares y el aumento de la vigilancia sobre los revolucionarios; además, Arsenio Martínez Campos proyectó a socavar las bases de la Revolución mediante un acercamiento a los viejos jefes mambises en frecuentes visitas de Arsenio Martínez Campos a Puerto Príncipe, promovió nuevas fuentes de trabajo para la población y la aparente benevolencia al liberar a Cisneros Betancourt y otros patriotas que habían sido detenidos.[6]
No obstante, en el mes de marzo se produjeran los alzamientos de Luis Suárez, con diez hombres por el Central Senado, Mauricio Montejo Jústiz, con ocho, en El Lugareño y Rafael Labrada en Sierra de Cubitas. En abril se alzó Francisco Recio López del Castillo en Santa Cruz del Sur, Mario García Menocal en el Flamenco y Oscar Primelles Cisneros probablemente en el Junco.[7]
La diversidad de fechas, el pequeño de número de combatientes, que sus protagonistas no fueran importantes combatientes de la Guerra Grande, la falta de armamentos y solo dos acciones combativas se corresponden con lo anunciado por el Marqués.[8]
Desde la noche del 2 de junio, Cisneros fijó el alzamiento para el 5 en las Guásimas de Montalván, que fueran saliendo de la Ciudad para no llamar la atención; en la madrugada del 5, solo encontró doce jóvenes, de los muchos que había citado.[9] Sin negar la posible decepción del Marqués, es justo señalar que ese día y a esa hora, otros hombres ya habían salido de la Ciudad y desde otros puntos se encaminaban al lugar incorporándose esa noche y al día siguiente. El día 7, cuando al partir Cisneros hacia Juan Gómez, al este, eran 35 individuos.[10] Otros se incorporaron a las fuerzas alzadas anteriormente que en días siguientes se unieron a Salvador Cisneros.
El alzamiento de Cisneros y el Camagüey, en ese momento ni antes ni después se corresponde con el compromiso referido por Martí a Gómez, sobre el Camagüey que se limitará a prepararse para al general en jefe [ ] sin alzarse en serio [ ][11] y las características de los levantamientos de marzo y abril.
Un segundo elemento que demuestra que obedecía a un plan es que es dia coincide con la entrada de Gómez al territorio camagüeyano. La coincidencia no fue casual, aunque no hemos localizado información que lo demuestren, Cisneros pudo conocer la fecha probable de la llegada de Gómez por la información pública que existía sobre los movimientos del Generalísimo, una comunicación oportuna entre los patriotas o calculada a partir del convencimiento de que Gómez se dirigía a insurreccionar al Camagüey y lo que demoraba el avance en condiciones de campaña.
Otra razón es que a partir de esa fecha los movimientos de Cisneros y sus acompañantes y los de los otros grupos alzados anteriormente, son en dirección al este, al encuentro con Gómez: Oscar Primelles el dia 8 en Las Pulgas, territorio de Las Tunas; 10 en San Luis, cerca del rio Jobabo, Francisco Recio con unos 40 individuos.
El 11 de junio en Sabanilla del Jobabo se encontraron Gómez y Cisneros con 65 hombres que lo acompañaban. El plan de Martínez Campos, de evitar el arribo del Mayor General y mantener al Camagüey fuera de la contienda, había fracasado; la incorporación de los camagüeyanos era una realidad; unos días después el resplandor y los restos de las llamas del incendio de Altagracia convencerá a los incrédulos.
[1] José Martí: Obras Completas, t. 3, p. 271. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 24 de septiembre de 1894.
[2] Idem., p. 292-298. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 20 de octubre de 1894.
[3] Idem., p. 336. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 3 noviembre de 1894.
[4] Ibidem.
[5] Véase Mildred de la Torre Molina El Autonomismo en Camagüey: apuntes y reflexiones en Elda Cento Gómez (Comp.) Cuadernos de Historia Principeña 6, Editorial Ácana, Camagüey, 2007. Pp. 59-72.
[6] Véase: Fernández Espert, Ángel Avelino: El Tercer Cuerpo del Ejército Libertador en la guerra del 95, Editorial Ácana, Camagüey, 2007, p. 27.
[7] Idem. p. 28.
[8] Ubieta, Enrique: Efemérides de la Revolución Cubana, Librería e Imprenta La Moderna Poesía, La Habana, 1920, T. II, p. 320.
[9] Acosta León, Raúl D.: Salvador Cisneros Betancourt En: El Camagüeyano, Camagüey, 25 de noviembre de 1950, p. 12.
[10] Sánchez Agramonte, Eugenio: Diario de la Guerra, s/e, s/l, s/a, p. 4.
[11] Martí, José: Ob. Cit., p. 336 Carta de José Martí a Máximo Gómez, 3 noviembre de 1894.


