Manuel Zabalo Rodríguez, capitán rebelde

Foto: Cortesía del auor
Share on facebook
Share on twitter

Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrrez

Manuel Zabalo Rodríguez nació en enero de 1927[1] en una finca en la zona de Santa Lucía; la situación  de la familia (padre, madre y cuatro hermanos) era muy difícil. Siendo joven pierde a su madre, abandona los estudios, trabaja con su padre la tierra y realiza tareas domésticas. Cuando tenía 18 años, un tio materno lo ve en las condiciones que estaba en la finca y lo trae a vivir en casa de sus suegros en Hermanos Agüero nº 65 en la ciudad de Camagüey.

En Camagüey desempeñó diferentes trabajos en establecimientos gastronómicos hasta que logró una plaza de conductor en los ómnibus locales de la Ciudad. En estos tiempos se enamora de Juana Martínez Perdomo, Juanita, hermana de la señora de la casa y después de la muerte del suegro se convirtió en el líder de la casa. Del matrimonio con Juanita nació 28 de marzo de 1953 su único hijo, Manolito.

Simpatizaba con los ortodoxos y al producirse el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 se incorporó a la oposición y lucha contra el régimen. Sin poderse precisar las fechas se vinculó a Cándido González, Alfredo Álvarez Mola, Lester Delgado, Mario Herrero, y otros revolucionarios integrando el Movimiento 26 de Julio. La casa fue lugar de conspiración, propaganda, acopio de medicinas armas y balas; participó en la sustracción de armas del club de Cazadores y conociendo los planes de sublevación que preparaba el M-26-7 en Cienfuegos se trasladó junto a otros compañeros a esa ciudad. El 3 de septiembre salió de la casa sin dejar rastro alguno; dos días después, cuando la cuñada oyó las noticias del alzamiento, dijo: “No se rompan más la cabeza, allí seguro estaba Manolo.”

Al regresar Zabalo de Cienfuegos fue detenido y conducido por agentes del Servicio de Inteligencia Militar al entonces cuartel Agramonte. Después de 103 días de encarcelamiento, el 24 de diciembre de 1957 fue puesto en libertad provisional; pero con una causa pendiente por ser jefe de un grupo de acción revolucionaria.

En los primeros meses, quizás en abril, de 1958, sube a la Sierra Maestra con una misión del 26-7. En el lugar conocido como El Cafetalito se entrevista con Fidel que le encarga de llevar a Las Villas una carta, de su puño y letra, para la jefatura del Movimiento en esa provincia con orientaciones sobre la lucha guerrillera. De la estancia en la Sierra le comentó a un amigo: ¡Ahora si he conocido a un hombre que le roonca…!

En Escambray, permaneció durante nueve meses, participó en los combates de Charco Azul, Soledad, Guanayara, Batey Lara, Curva de Topes de Collantes, Crisontes. Guaracabuya. En el ataque a Topes de Collantes e Itabo se destacó por su valentía. Se afirma que cumplió la misión de ajusticiar a un chivato en la ciudad de Sancti Espíritus y como no llevaba armas lo hizo con un ladrillo. Por sus méritos, el Che lo ascendió a capitán del Ejército Rebelde.

En noviembre de 1958 recibió instrucciones de organizar un frente guerrillero en la Sierra de los Órganos en Pinar del Rio. Antes de marchar vino a Camagüey, a ver a su pequeño hijo de 5 años. Con un aparatoso despliegue policial en la casa, fue detenido. En la Primera Estación de Policía en Avellaneda, lo interrogaron durante varios días; finalmente lo encierran en la Cárcel, calle Francisquito, pendiente de juicio con petición fiscal de dos años de presidio por atentar contra los poderes del Estado. El dia del juicio, mes de diciembre, varios policías testigos de la causa no se presentaron y fue absuelto; pero, el 24 de diciembre fue detenido nuevamente. Su esposa Juanita lo acompaña a la Estación de Policía

Un teniente, de apellido Prieto, lo interroga por su posible participación en un atentado dinamitero contra una fiesta de personas confidentes del Gobierno; ante la insistencia del oficial, Zabalo le responde:

Mire, teniente, yo no he tenido nada que ver en este asunto, pero si le dicen que van a atacar esta jefatura, puede estar seguro de que yo sería uno de los posibles asaltantes.

Otra vez en la calle parte para La Habana en busca de los contactos con jóvenes de la Universidad de Villanueva; junto a cuatro de ellos parte el 26 de diciembre para Pinar del Rio. En la mañana del 27 son detenidos en una gasolinera en Bahía Honda y le encuentran un mapa; son llevados en un camión hasta el cuartel Las Pozas en el poblado La Mulata; en la caballeriza lo someten a horribles torturas: le sacan los ojos y arrancan las uñas, lo queman de la cintura para abajo; sin embargo, no logran arrancarle una sola información.

El 28 reciben nuevas vejaciones y torturas; un teniente los sacan del cuartel y llevan hasta Guajabón donde varios agentes, bajo las órdenes del comandante Menocal, terminan la vida de los revolucionarios.

Por uno de sus asesinos se conocen las últimas palabras de Zabalo:

—Cobardes, terminen de una vez para que vean como mueren los hombres del 26 de Julio.

Lo enterraron a flor de tierra; hubo una gente que oyó hablar a un esbirro y los cuerpos fueron en los primeros dias de enero del 59 mientras el padre y la esposa procuraban por él en La Habana. Los restos fueron traídos a Camagüey y velados, vestido de verde olivo, en el punto de llegada de los ómnibus, en la Plaza de Méndez o Joaquín de Agüero, donde había trabajado. El pueblo camagüeyano rindió los honores merecidos al capitán del Ejército Rebelde.

[1] Las fuentes difieren entre el 30 o 31 al precisar el dia.

Más relacionados