Un enemigo silencioso y letal

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Muchos han sido los momentos tensos que ha vivido la historia de la humanidad desde guerras, masacres, hasta pandemias que amenazan la especie humana sin importar status social o desarrollo económico.

Desde antes de Cristo y recorriendo siglos y civilizaciones nos encontramos con los restos de incivilización que todavía arrastramos: la peste, la plaga de Antonina, la peste bubónica, la peste negra, la española, la viruela, la fiebre amarilla, la influenza, el VIH- SIDA, el ébola hasta llegar al COVID-19 que se ha convertido, atemperada a su tiempo, en una de las pandemias más terribles -me atrevo a decir- que la historia de la humanidad ha tenido evidencia.

Un enemigo silencioso y letal es a veces más temido que millones de armas y soldados preparados; y este es el caso del nuevo coronavirus que no respeta fronteras, desarrollo, poder, ni dinero. Resulta doloroso ver al “país más fuerte del mundo” sumido en el colapso de sus servicios médicos y la muerte de miles de sus habitantes; pero resulta más increíble pensar en un continente europeo “tan desarrollado”, víctima de tantos decesos y vulnerabilidad.

El mundo ha cambiado en sólo meses, para los creyentes todo lo que está sucediendo ya estaba escrito en sus libros sagrados, para los científicos continúa siendo un reto encontrar la cura, para los hombres y mujeres de batas blancas constituye un deber enfrentar a la muerte, arrebatándole todas las vidas posibles; mientras para los simples humanos representa una prueba en momentos de crisis mundial, donde la creatividad y buen sentido de nuestra especie debe primar.

Es el momento de disfrutar de la familia, de ver crecer una planta sembrada por nuestras manos, de permearse de la inocencia infantil, de no poner en riesgo la vida, de dar gracias a cada amanecer, de sentir pequeñas cosas que a veces olvidamos con la rutina y las banalidades propias de esta existencia; que se vuelve cotidiana y no nos deja ver lo esencial que es invisible a los ojos.

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Camagüey (2014). Editora de textos. Profesora universitaria. Cubana 100%. Me encanta mi profesión, la música, la naturaleza. Adoro el amor de la familia y de los amigos sinceros. Confío en el mejoramiento humano. Defiendo los animales e irradio amor cuando escucho al dúo Buena Fe o cuando mi hija me dice que me ama.
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