El centro de las confluencias culturales de la ciudad, parque Agramonte, volvió a reunirnos como aquel 7 de julio, de hace 14 años, Elegía Camagüeyana y conga, abrieron el jolgorio, esta vez para rememorar la alegría y el orgullo que nos dejó la UNESCO, al incluir un segmento de nuestro Centro Histórico, en la lista de patrimonio cultural de la humanidad.
El maestro Reynaldo Hechemendía, director del Ballet Folclórico de Camagüey, convocó a congas y comparsas de la ciudad y como en aquel entonces, se sumaron los vecinos y transeúntes, para repicar los cueros de sus tambores alrededor del parque y unirse a la celebración.
La Banda Provincial de Conciertos, desde su escenario favorito, con su elegancia de siempre, regaló varias estampas cubanas, entre las que figuró la “Amorosa Guajira” del compositor camagüeyano Jorge González Allué.
También hubo poesía
La voz del Poeta Nacional, Nicolás Guillén, regresó a la suave comarca en tonos vibrantes, para recordarnos cuanto extrañó a su tierra natal, cuánto la amó desde sus callejones y plazuelas y cómo recordó los ejemplos de su padre, quien nunca abandonó su amor patrio ni sus principios.
El legado de tantos camagüeyanos ausentes, es honrado desde esta condición patrimonial, por la que todos debemos continuar laborando, pues no es permanente y la degradación de los valores que la llevaron a recibir el galardón, pueden hacer que se pierda.
Destellos de camagüeyanidad
Los niños del Conjunto Artístico Arlequín robaron la atención de todos, pues con soltura y originalidad, bailaron desde lo tradicional, para regalarnos bella muestra de los elegantes bailes de pareja, tan populares al inicio del pasado siglo. Su gracia y virtuosismo mostraron el resultado de esa hermosa labor de un proyecto danzario, que acerca a los pequeños a la riqueza cultural.
Confluencias culturales
El Ballet Folclórico de Camagüey también trajo al parque variado repertorio, pasando por lo tradicional, lo elegante y refinado y dejó para el cierre mambo, chachachá y punto final la conga.
Sus diversos toques, saldaron un compromiso con San Pedro, que este 29 de junio no tuvo el acostumbrado ceremonial de entierro, pues la festividad quedó aplazada por fuerzas mayores, pero… para no seguir endeudados con lo divino, hubo cantos bailes y tambores, finalmente y para bendecir el funeral, se desplomó un aguacero como cada día dedicado al santo.
Según los comentarios de algunos presentes, la lluvia para este broche de oro, nos augura un nuevo lustro con el centro histórico conservado y dentro de la lista que enaltece sus valores para el mundo.











