Al verlo en cada acto patriótico o de homenaje, generalmente está callado, tranquilo;quien lo observa quizás no puede imaginar que ese hombre, el cual representa hoy a la Asociación de Combatientes en el municipio cabecera, se desempeñó como tanquista en la guerra de Angola, durante el periodo de 1983 a 1985.
Les hablo del Teniente Coronel retirado Fidel Negrín Ruiz, quien contribuyó con un batallón de Tanques del Ejército Oriental de Cuba a la formación de batallones angolanos en esa especialidad, después de los sucesos de Kangamba.
Su unidad salió de Cuba como refuerzo, llevando por barco su armamento y las técnicas de combate aprendidas en casa. Negrín todo ese tiempo estuvo al mando de la preparación de los tanquistas de las FAPLA (Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola).
Sobre Kangamba
Miles de efectivos de la UNITA, entrenados y armados por el racista ejército surafricano, lanzan una violenta ofensiva contra fuerzas del gobierno angolano y un grupo de asesores cubanos, en Kangamba; pequeño poblado situado al sur del país.
Durante más de una semana se desarrolla una desigual batalla, que también golpea a la inocente población civil. Esa dramática situación, en la cual los combatientes angolanos deLas FAPLAS y las FAR tratan de resistir y prevalecer,exigió un alto precio por la victoria.
El refuerzo
Meses después, el batallón que lideraba Negrín entró hasta la provincia de Malanche, a unos 300 KM de la capital, para custodiar un puente que en varias ocasiones el enemigo había intentado sabotear; insistiendo en cortar el paso de los refuerzos hacia cualquier poblado cercano a Luanda.
Hoy, mirando al pasado y volviendo sobre aquellos tiempos y el peligro vivido, el Teniente Coronel retirado ve la experiencia como difícil y a la vez enriquecedora, pues allí pudo constatar que la preparación compartida por sus compañeros cubanos con los soldados angolanos para su formación, era eficaz.
Al entregar el mando como jefe de batallón de tanques, sus superiores de la misión por la parte cubana, le despidieron con la medalla al Combatiente Internacionalista, distinción que atesora junto a la medalla de la Victoria Cuba-Angola; muestras de su paso por la hermana nación africana y su contribución a la causa.
A su regreso cumplió varias tareas dentro de las FAR, hasta su jubilación en 2017. Meses después se dispuso a enfrentar una nueva misión, la de aglutinar a veteranos y nobeles atesorando así, desde la Asociación de Combatientes, la memoria histórica y la valía de sus protagonistas para las futuras generaciones. Esa es su nueva contienda, para la cual pone empeño y corazón.
Buscando mantener siempre presentes a quienes pagaron altos precios por la paz, cada 7 de diciembre, desde Camagüey, son recordados todos los caídos en las luchas africanas; esos héroes fueron, sin proponérselo, el mejor homenaje al Titán de Bronce*.
*el 7 de diciembre de 1896 cae Antonio Maceo Grajales, el Titán de Bronce, en Punta Brava, actual provincia de Artemisa.


