En estos días en que recordamos su natalicio, no son pocas las evocaciones y opiniones de quienes lo conocieron, quienes fueron sus alumnos, compañeros de labor o amigos.
La periodista Bárbara Suárez Ávalos, corresponsal de Radio Progreso, tuvo la dicha de consultarlo en varias ocasiones y guarda hermosos recuerdos de sus intercambios:
No era mi amigo, pero nunca dudé en acudir a él. Para una consulta, para aclarar dudas, para fechas, para nombres. Siempre estuvo dispuesto a ayudarme, sin importar la hora ni el día de la semana.
Si no tenía la respuesta inmediata, pedía un tiempo para consultar documentos o libros. Siempre amable, siempre dispuesto a ayudar. Así recuerdo a Gustavo Sed Nieves.
Nota curiosa
De ese caballero generoso e inolvidable, podemos decir que nació un 5 de agosto de 1942, en Camagüey. Su amor por la historia y su terruño fue tan admirable que, la fecha exacta no importa tanto, como el hecho de que se fue un 2 de febrero, cuando la antigua villa de Santa María del Puerto del Príncipe, arribaba a un nuevo aniversario de fundada. Como si el destino hubiera querido que ofrendara su vida a la ciudad que tanto amó.
El Historiador
Su pasión por la historia comenzó muy joven, en la década del 50, cuando conoció al historiador Abel Marrero Campanioni.
El alférez de sanidad, ya mayor y con problemas de visión, recibía la ayuda desinteresada de Gustavo, para revisar cientos de documentos históricos. Así, casi sin proponérselo, se adentró en el mundo de la Historia Local. Dedicó más de cuarenta años a esta labor.
Tuvo una única novia, una sola madre, una sola compañera a la que se consagró plenamente: la Historia del Camagüey.
Otra de las acotaciones que la periodista describe de la personalidad de Gustavo, al recordarlo es: “como un apasionado por la ciudad y su patrimonio tangible e intangible.”
Opinión de historiadores cercanos
Gustavo fue un conocedor de su historia y de su gente. Disfrutaba la historia regional como el niño que se regocija ante un juguete nuevo.
Dicen que “Le brillaban los ojos” cuando descubría algún detalle. Lo novedoso y exclusivo del dato histórico lo tornaba eufórico. No necesitaba títulos universitarios para ser lo que era —nunca fue estudiante universitario, ni máster, ni doctor— porque el conocimiento no siempre requiere un diploma, pero sí pasión y muchas horas de búsquedas y desvelos.
Colaboró de forma gratuita en el Archivo Histórico Provincial, del cual fue uno de sus fundadores. Trabajó en el Museo Provincial. Fue coautor de importantes textos como: “Camagüey y su Historia” y del Atlas de Camagüey. Escribió El Camagüey en Martí y Generales Camagüeyanos. Pero sobre todo, fue el último Historiador de la Ciudad de Camagüey.
En la casa número 62 de la calle Independencia vivió Gustavo Sed Nieves. En su sala había un piano y muchos discos, pues la música era otra de sus pasiones; en dos balances pegados a la ventana pasaba horas compartiendo saberes con cualquier estudiante que lo visitara.
Homenaje
Al conmemorar hoy su natalicio, le agradezco a la colega Bárbara Suárez por sus memorias: No era su amigo, pero siempre estuvo ahí. Como estuvo para tantos. Como ha estado para la memoria de una ciudad entera. Gustavo Sed Nieves no solo vivió para Camagüey: le ofrendó su vida y sus coterráneos agradecidos, lo recuerdan.


