Ejército Rebelde asalta tren de Camagüey a Santa Cruz del Sur

Foto: Cortesía del autor
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Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez

Un pelotón del Ejército Rebelde que operaba en 1958 en el sureste de la provincia de Camagüey, se dividió en dos grupos en el mes de julio el pelotón para operar con más eficiencia, uno de ellos operaría en la zona de Macareño, Santa Cruz del Sur y Cuatro Compañeros y se proponía interrumpir las comunicaciones.

Entre el 29 de julio y el 2 de agosto interceptaron varios vehículos en la carretera Camagüey-Santa Cruz y el terraplén al batey del central Santa Marta y los inutilizaron o incendiaron.[1] Pero, más importante era tomar y destruir el tren de pasaje de Camagüey a Santa Cruz que iba custodiado por dos escoltas de la Guardia Rural, casi siempre vestidos de civil y con armas cortas. Sería un golpe de mayor repercusión política.

Un comando bajo la jefatura de José Chelala Chelala, había sido miembro del ejército y se hizo revolucionario, e integrado por Waldemar Díaz de la Rosa, Jacinto González Jiménez, Jorge Oquendo Tamayo y Orestes Gallardo Seruto, hombres que conocían la zona, serían los ejecutantes de abordar el tren con destino a Santa Cruz en Cuatro Compañeros y, una vez en marcha, desarmar a los guardias, bajar a las personas, incendiar el tren y ponerlo en marcha para hacerlo llegar a Santa Cruz del Sur envuelto en llamas. Miembros del Movimiento en esa ciudad garantizarían que los chuchos ferroviarios permitieran que el tren pasara hasta proyectarse al mar o incendiar el muelle de salida del azúcar; todo sin peligro para la población civil. La acción exigía de los combatientes combinación de serenidad y arrojo.

El 5 de agosto los cinco hombres se disponen a la acción. El participante Oreste Gallardo rememora:

Nos vestimos de civil, nos afeitamos y a la cinco de la tarde salimos al poblado de Pino para abordar el tren que pasaba a esa hora de Santa Cruz del Sur para Camagüey …

En el paradero de Forestal nos desmontamos y para no despertar sospechas nos fuimos a un billar que había cerca de la estación …  para hacer tiempo a que llegara el tren que venía de Camagüey … Cuando terminamos la última partida de billar nos sentamos en el paradero, no había nadie … montamos … Por la puerta cerca de la locomotora, montaron Jacinto y Waldemar, por la puerta de atrás, montamos Oquendo, Chelala y yo. Los que montaron conmigo fueron rápidamente a sentarse, yo me quedé de pie un poco atrás para ver si había algún movimiento sospechoso. Apenas Oquendo y Chelala se sientan viene un individuo vestido de civil y se dirige a ellos solicitándole algo.[2]

Uno de los guardias había reconocido a su antiguo compañero de armas y ahora guerrillero.

Continúa Gallardo:

En ese momento siento que me encañonan por la nuca y me dicen; ¡si te mueves te mato!, miré de reojo y sonó un disparo, me agacho y es cuando siento el disparo que me hiere a sedal en la cabeza, disparé hacia atrás hiriendo al que me había encañonado y disparado. El tiroteo se generalizó dentro del vagón y se armó tremendo escándalo …

… gasté las doce balas y es cuando me hieren en la mano, me abalancé fuera en medio del tiroteo … sin poder hacer más nada, herido en varios lugares del cuerpo y sin parque me tiré del tren …[3]

El factor sorpresa falló, en el intercambió murieron Chelala, Waldemar y Oquendo, Jacinto es herido y hecho prisionero; Gallardo, pudo escapar, tres dias después el 26 lo trasladaron a Camagüey para su curación.

Los cadáveres, y Jacinto herido, fueron llevados de noche al cuartel de Santa Cruz; los guardias utilizan a dos ciudadanos para identificarlos; estos avisan a la familia de Jacinto, que vive en Santa Cruz, que solo está herido y no es de muerte.[4] Los guardias, comprendieron el error y para evitar que la familia hiciera algo, detuvieron y condujeron al cuartel a sus miembros; intentaron con su esposa que embarazada descansaba en la cama; pero desistieron.

Un testimonio apunta que a Jacinto moribundo un guardia le dio una patada y lo remataron; por la mañana los enteraron en sacos de henequén, uno encima de otros.  En enero, cuando hicieron la exhumación de los restos, extrajeron del cuerpo de Jacinto 5 plomos, dos de la cabeza y tres de las piernas.[5]

El periódico El Camagüeyano publicó una nota oficial del Ejército en Camagüey sobre el hecho

fueron atacados los soldados que prestaban servicios de custodia en el tren que rendía viaje de Camagüey a Santa Cruz del Sur, por cuatro forajidos que resultaron muertos al repeler valientemente los miembros de las Fuerzas Armadas el alevoso ataque.

… los perturbadores del orden tomaron el tren en el lugar conocido como Forestal, como simples e inocentes pasajeros, comenzando a disparar atacando a los militares que ripostaron el acobarde atentado con el resultado expresado.

Reconoce que iban tres custodios pues en la balacera resulto muerto un soldado y otros dos heridos; además dos pasajeros, todos leves.[6]

En los días siguientes el grupo guerrillero fue objeto de constantes persecuciones hasta que a fines de agosto, recibió la orden de trasladarse a la Sierra Maestra, sus hombres integrarían la nº 13 Columna Ignacio Agramonte.

Fuentes:

– Adán Orestes: Amor y pólvora. Ediciones Bayamo, 1992. p. 86, 110, 136-137.

– Comisión de Historia de las Columnas 11 y 13 del Frente Camagüey: Frente Camagüey. Editora Política, La Habana, 1988. p. 125.

[1] Oreste Gallardo Seruto. Entrevista realizada por Emilio Fonseca Amador. 29 de julio de 1998.

[2]Ídem.

[3]Ídem.

[4] Luis González Esquivel. Entrevista realizada por Emilio Fonseca Amador. Santa Cruz del Sur, 20 de junio de 2016.

[5] Ídem.

[6] El Camagüeyano. Periódico. Camagüey, 7 de agosto de 1958. p. 1.

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