Martí a propósito del intelectual Varona

Foto: Cortesía del autor
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Nació Enrique José Varona de la Pera en el Camagüey histórico, rodeado de principeños que llegarían a descollar con el tiempo. Tuvo la dicha, por demás, de nacer y crecer a pocos pasos de donde se fraguó la conspiración libertadora del 68, la logia Tínima Nro. 16; y con los años a ganar el aprecio de José Martí.  

El contexto epocal del camagüeyano.

Enrique José Varona nació en casa colonial tradicional esquinera de la calle para la época conocida de la Contaduría (antes de la Carnicería) y la de San Ramón (que hoy lleva el nombre del intelectual). Ya la casa colonial no se conserva hoy en cambio en su fachada moderna varias placas dan anuncio de su venida al mundo, el 13 de abril del año 1849. Sus padres fueron el licenciado Agustín José de Varona y Socarrás, y Dolores Pera y Beltrán.

Se trataba de la misma vía en la que nacieran o residieran otras, no menos figuras descollantes, como donde fijara matrimonio con una camagüeyana elnaturalista español Miguel Rodríguez y Ferrer; Gaspar Alonso Betancourt Cisneros “El Lugareño”; el regidor Pablo Antonio de Betancourt y Agüero, padre del patriota bolivariano “Frasquito” de Agüero y Velasco, que ocasionalmente debió visitarle; el Dr. en Medicina José Ramón Simoni Ricardo, padre de Amalia Simoni esposa de Ignacio Agramonte; Ignacio Ernesto Agramonte Simoni y su esposa Enma del Castiilo y Betancourt; el Lic. Eduardo Agramonte y Piña; y el pedagogo musical y director de bandas José Marín Varona. También donde residiera un tiempo Nicolás Guillén Batista junto a sus padres, por solo citar estos nombres.

Para más, Varona debió conocer del ir y venir de chinos residentes frente a su casa ytal vez en otras del entorno cercano, las que debiórecorrer según su testimonio el muy reconocido médico chino Juan de Dios Siam, cuyo verdadero nombre en pequinés era Die San Sian.

Varona tuvo una fructífera vida intelectual en la ciudad natal donde realizara estudios de bachiller en el Colegio de las Escuelas Pías y luego pasara a escribir para el periódico local El Fanal. Más tarde fungiría Presidente de la sección de Literatura de la Sociedad Popular de Santa Cecilia, que asumiera por entero las gestiones y la realización del conjunto monumentario ecuestre dedicado al Mayor Ignacio Agramonte, de lo que se enorgulleció Varona.

Martí y Varona.

Varona fue sucesor de Martí al frente del periódico Patria, tras ocurrir su muerte en 1895. La emigración patriótica cubana en Nueva York no fijó la mirada en otro intelectual como no fuera en el camagüeyano. Al lector de las Obras Completas de José Martí le ayudará mucho saber del aprecio especial que tenía él por el intelectual del Camagüey, véase este fragmento: «Yo no veo en mi tierra, fuera de los afectos naturales de familia, persona a quien deba yo querer más que a Ud., por la limpieza de su carácter y la hermosura de su talento».[1]

Igualmente se desborda Martí, en 1888, sobre nuestro intelectual en las páginas del tomo 5, al referir sobre las Seis conferencias de la autoría de Varona, en tono emotivo:

«Suele la erudición, si es más que el talento, deslucirlo en vez de realzarlo; o se despega de él si es mera ciencia de prólogo, mal habida a última hora, cuando llaman al circo os clarines dorados, y no de oro, de la fama; pero lo mucho que sabe Varona no le estorba, porque lo sabe bien, y se ve en todo el libro aquella paz mental que sólo viene del saber seguro, y da a lo escrito autoridad y hechizo (…). Y de ese conocimiento, desapasionado como todo saber real, y de la gloria que inunda la mente subida por el saber a aquella cúspide serena donde se ve lo uno de todo, viene a este cubano admirable la condición esencial para los trabajos de examen fecundo y juicios definitivos, que es la de conocer la razón de cuanto es, puesto que es, y la mera apariencia de lo contradictorio, y la unidad cierta, venturosa y lumínica de lo que, por vanidad de los sofistas o por requerimiento de estado, resulta opuesto o insensato en la Naturaleza.

Y el lenguaje, al que es el pensamiento lo que la salud a la tez, llega por esas dotes en este escritor a una lozanía y limpieza que recuerdan la soberana beldad de las mujeres, épicas y sencillas, de la tierra del Camagüey, donde nació Varona».[2]

Valdría la pena completar el lector su ojeada al artículo y a otros que figuran en las obras completas, para que se complete el cuadro del perfil intelectual y psicográfico de Varona, a la vez de la certeza que tuvo la emigración cubana en los Estados Unidos para que este asumierala dirección de Patria.

Con todo, pese a esa esplendidez del ilustre camagüeyano, tres presidentes de la república neocolonial cubana, Gerardo Machado, Carlos Prío y Fulgencio Batista, de recorrido electoralpor la urbe en épocas diferentes, al detenerse frente de la morada natal de Varona, refirieron palabras al público allí reunido,que fueron más que de ponderación al calibre intelectual y al apego leal a Martí y a la cubanía del lugareño, fueron para ganar el apoyo de acólitos, que dieran votos por sus reelecciones presidenciales.

¡Qué República era aquella! Puede decirse, que el pensamiento de Varona sigue latiendo luminiscente, como cuando guiara a la lucha a la juventud para el derrocamiento de la dictadura machadista y alcanzarse metas superiores.

[1]José Martí: Obras completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, t. 20, p. 330.

[2]OC., t. 5, pp. 120-122.

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