Por: Enrique Atienzar Rivero
Los habitantes de Camalote, otrora escenario de las luchas agrarias, encabezada por el campesino Sabino Pupo, no tuvieron la menor idea de que el 11 de marzo de 1987, Fidel irrumpiría en el lugar y especialmente en la fábrica de conserva.
Tan pronto la Revolución pudo fijó su mirada en este apartado lugar, donde eran escasas las escuelas. En cuanto al desarrollo de entidades de salud inauguró el primer hospital rural del país, mientras ofreció otros servicios del que carecían los hombres y mujeres del campo.
Vale recordar que el 19 de diciembre de 1981 en Roma fue suscrito un convenio entre Cuba y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.
Tal proyecto concebía el desarrollo de los cultivos de frutas y verduras en Camalote con un objetivo concreto para impulsar la red de regadíos, electrificación, construcción de viales y en medio de la perspectiva productiva se levantaría la fábrica para conservar los alimentos.
Ese día, antes de llegar a Camalote, el líder histórico de la Revolución recorrió la termoeléctrica 10 de Octubre, el puerto de Tarafa, el hospital Martín Chang Puga, la base de amoníaco, el hogar de ancianos, el circuito norte en el tramo del municipio de Nuevitas y la fábrica de conservas.
Fidel se detuvo en algunos puestos de trabajo, intercambió palabras con trabajadores y lo hizo en compañía de Carlos Manduley Toirán, primer secretario del Partido en Guáimaro, época en que esa región, hoy de Nuevitas, pertenecía a la Cuna de la Constitución.
Las ideas suyas fluyeron, manifestó el interés por conocer los renglones que se cultivaban, sobre las potencialidades de sistemas de riego para irrigar las plantaciones, habló de las posibilidades de intercalar vegetales dentro de otros sembradíos, sin dejar de mencionar los recursos necesarios para conformar las brigadas que trabajarían en la construcción de sistemas de riego.
Al observar la cantidad de tomate dijo que no era razonable que la industria tuviera tanto tomate fresco y la población no.
Según una reciente información difundida por Radio Nuevitas, bajo la firma de Arianna Suárez Torres, los trabajadores de esa planta se mantienen inmersos en la molienda de tomate.
La fuente añadía, durante la molienda de febrero, marzo y abril, la UEB produce puré al 20%, que almacenan para utilizarlo en próximos periodos en la elaboración de ketchup, puré de tomate al 10% y vitanova, ofertas que cuentan con alta demanda popular.
¡Cuánto orgullo sentiría Fidel con saber que esta industria, a pesar de altos y bajos productivos, no renuncia por el esfuerzo de sus trabajadores a asegurar alimentos para la población y el mercado!



