Maquetina es un personaje alegre, espontáneo y los niños la aman desde su primera salida. Pero esta payasita por cuenta propia, nació en este verano de 2022, para salvar una actividad de su institución y fue tanto el deseo y optimismo que llegó para quedarse.
Por eso la pequeña Aitana de 4 años, al preguntarle sobre Maquetina, dijo en su lenguaje mimoso y lleno de esa sinceridad que brota de los niños: es muy buena, hace muchos ejercicios, baila y hace que los niños se diviertan.
Así comenzó este diálogo con el colectivo del Centro de Interpretación del Patrimonio, donde se encuentra la Maqueta del Centro Histórico de la ciudad; un equipo integrado en su mayoría por mujeres, que no permiten bajo ningún percance que un espacio para la familia y el patrimonio se pierda, ni por limitaciones de recursos o falta de corriente.
Nacimiento
De esos afanes y deseos de hacer nació la idea de la especialista Marisleydis Pentón Rodríguez, quien es graduada de Instructora de Arte en la especialidad de música, pero, atrevida como es y ya habiéndose disfrazado en otras ocasiones de payasa junto al clown Amor para ambientar una actividad; se decidió.
Al no tener el atuendo, la magia de su abuela echó a volar toda la noche y al amanecer Maquetina contaba con falda y blusa, un cintillo prestado, las medias diferentes donadas por otras compañeras y sólo faltaba la gracia y el maquillaje; de eso no hay dudas que hubo para derrochar.
El espacio
Ante la falta de fluido eléctrico, nos cuentan, la actividad infantil debía salir al Parque Agramonte. El espacio era muy grande y se necesitaba llenarlo con algún talento artístico, y entre la actriz y otra de las especialistas, Mauren González, fueron integrando a los presentes con juegos didácticos y de participación, relacionados con el centro histórico, su arquitectura e historia.
Dice Marisleydis que al salir estaba nerviosa, no sabía cómo la recibiría un público tan noble pero tan exigente y fiel, se hizo el encantamiento y no sólo la pasaron bien, además repitieron la experiencia para cerrar la etapa estival. Nada, que Maquetina salvó el programa de verano y ganó un lugar en el corazón de su público habitual, comprometiéndola a regresar para las próximas vacaciones.
Un apunte indispensable
Como Maquetina, otros colectivos destacaron por su pasión y deseo de compartir su mensaje de amor al patrimonio con los camagüeyanos, apartando las altas temperaturas y los molestos apagones que nos castigaron este verano, las iniciativas ganaron el aplauso de quienes siempre agradecen una experiencia para llenar el día.
De ese modo, el aula inteligente, situada en la sede de la Oficina del Historiador, se programó en los horarios con corriente para regalar a los pequeños amantes de las artes plásticas, creativas maneras de pintar con el uso de nuevas tecnologías.
Por su parte, el grupo de Comunicación Institucional de la Oficina, ofreció un taller para aprender a comunicar el patrimonio, desde las redes sociales, fusionando las técnicas tradicionales con los nuevos tiempos; ese equipo también diseñó una programación virtual especial para los meses de julio y agosto.
Como cada verano, el Centro de Gestión Cultural es la base fundamental de todas estas propuestas, en las que siempre están presentes la música y la danza, para enaltecer la espiritualidad de los camagüeyanos de cualquier grupo etario.
Para beneplácito y sorpresa de todos, el Cementerio y el Centro de Interpretación de la necrópolis camagüeyana, recibieron una cifra inesperadamente alta de visitantes. La obra devolvió la imagen a la antigua sala original de necropsias del cementerio, donde con novedosas tecnologías se ofrece información sobre importantes personalidades, que allí reposan.
De la mano de su apasionada especialista, Arisleyda Rufín, apreciaron los valores arquitectónicos de las construcciones funerarias, que van aparejadas a los diversos estilos de la ciudad y constituyen sin dudas, un especial museo a cielo abierto.
Punto Final
La cita de Maquetina para reunirse el próximo verano a desandar esta bella ciudad, es la voz de todas las instituciones de la Oficina del Historiador, empeñadas en continuar divulgando el patrimonio de creativas maneras y con lo más importante: mucho amor sin importar las barreras.




