Mientras aquel 16 de abril de 1961 Fidel hablaba en las honras fúnebres de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de Los Baños y Santiago de Cuba, preludio de la invasión mercenaria, en Matanzas, los alumnos de la escuela de Responsables de Milicias, procedentes de diferentes puntos del país, permanecían en zafarrancho de combate.
En estos días, al conocer la noticia de las funciones que ofrece el Circo Areíto de Camagüey con su carpa nueva emplazada en áreas del Casino Campestre, no pude esconder mi alegría y al momento los recuerdos de mi infancia se agolparon con la magia de esa tradición que aún goza del agrado de chicos y familias enteras.
La celebración del 16 de abril, Día del Miliciano, tiene una vigencia valedera, cuando se cumplen 65 años, este 2026, del enfrentamiento al águila imperial en las arenas de Playa Girón, antecedido por los bombardeos a las bases áreas cubanas de Ciudad Libertad, San Antonio de Los Baños y Santiago de Cuba, con aviones que simularon las banderas tricolor de este hermoso caimán.
El bachiller Ignacio Agramonte Loynaz provenía del sector intelectual terrateniente y así pasó a ser el secretario de la asamblea de Guáimaro en abril del año 1869. Cónclave en que proyectaría su pensamiento (democrático-radical-liberal) para impulsar la creación del Estado Nacional Cubano. Pero ante la urgencia de la lucha liberadora y porrespaldo al presidente Céspedes, solicitaría dejar su escaño cameral para asumir el mando militar del Camagüey.
El 31 de maro de 1959 se creó la Imprenta Nacional de Cuba, dirigida por Alejo Carpentier. Este hecho amplió el acceso a la lectura de manera significativa en nuestro país. Las primeras ediciones se acercaron a obras cumbres de la literatura mundial, así llegaron títulos como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.
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