Cada mañana de camino al trabajo, al ver la casona de la Avenida de los Mártires, ubicada en la intersección con la calle Gonzalo de Quesada, hermosos recuerdos de mi infancia afloran a la memoria, a través de su abigarrada fachada puedo recordar al pianista sentado a la banqueta con sus manos en el teclado y el rostro feliz.
Contó José Martí con hombres esenciales para dar impulso y continuidad a la gesta definitiva de la Guerra de Independencia de 1895. Entre esos leales, compartió planes y tareas con el camagüeyano Fernando Figueredo y Socarrás.
En esta llanura de ganaderos y agricultores, resulta muy familiar que diferentes rutas de la ciudad cuenten con el servicio de transporte alternativo de coches tirados por caballos, para los visitantes resulta una atracción turística y para los citadinos; una forma de acortar distancias.
Aquel 30 de enero de 1969 es una fecha imposible de olvidar. Nacía en Punta de Domingo, de Nuevitas, en un lugar cercano al mar, la primera unidad de 64 megawatts de la termoeléctrica 10 de Octubre, inversión que revoluciono el panorama económico de la ciudad portuaria con su bahía de bolsa.
Ambos próceres vivieron lugares diferentes, nunca se conocieron, empero en algún momento cruzaron sus pasos. Estudiante de Derecho en La Habana, el camagüeyano Ignacio Agramonte desanduvo los pasos del joven habanero José Martí. Este es solo un acercamiento a esas pisadas de la historia.
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