La noticia corrió como pólvora en la ciudad de Camagüey. Fidel al amanecer de este domingo, 4 de de enero pero de 1959, encabezando la Caravana de La Victoria hizo la entrada triunfal a territorio agramontino con las fuerzas del Ejército Rebelde, quienes derribaran la oprobiosa dictadura de Batista.

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Es primero de enero de 1959. Desde temprano en la mañana la algarabía se sintió. Batista huyó, Cuba dejó atrás años de dictadura y de crímenes horrendos contra más de 20 000 hermanos nuestros.

El 1ro de enero no solo marca el triunfo irrevocable de la Revolución Cubana, es también un faro de dignidad y soberanía para Nuestra América. En esta fecha, también se renueva el compromiso con la preservación de nuestra identidad más profunda.

En Camagüey, Ciudad de Los Tinajones y calles adoquinadas, ese compromiso tiene un nombre y un brazo ejecutor: La Oficina del Historiador de la Ciudad. En el aniversario de la gesta libertadora, su labor se erige como un acto de continuidad histórica, un puente vital entre el ayer que defendemos y el futuro que construimos.

En un recorrido por la calle López Recio, la casona antigua con el número 105, llama la atención por su majestuosidad y favorable estado de conservación, sin embargo, no muchos vecinos recuerdan ya su historia, o tal vez ni sus actuales dueños tengan idea de su gran secreto.

El Padre Félix Varela apuntó que el primer maestro del hombre es su madre y que esto influye considerablemente en el resto de su educación. Más adelante subrayó que: al peligro que corren los que están demasiado pendientes de las palabras de sus maestros y siempre propensos con exceso a seguirlos y a admitir sus doctrinas, algunos de los cuales llegan a tal servidumbre de espíritu que, a imitación de los discípulos de Pitágoras, creen que justifican la verdad de las cosas si pronuncian aquello tan ridículo del magister dixit. (…el maestro dijo).