Por: MSc. Ernesto Tomas Guzmán Lastre
El Centro Histórico de Camagüey inscrito en la lista del Patrimonio Mundial, que abarca 54 hectáreas, es uno de los siete primeros asentamientos fundados por los españoles en Cuba. Su relevancia histórica es inmensa, ya que jugó un papel central como núcleo urbano de un territorio interior dedicado a la ganadería y la industria azucarera.
Lo que hace a Camagüey excepcional y le otorga su “Valor Universal Excepcional” es su singular trazado urbano. A diferencia de la mayoría de las ciudades coloniales latinoamericanas, que se organizan en una cuadrícula regular, Camagüey se desarrolló sobre un patrón urbano irregular y laberíntico. Este diseño, que incluye plazas y plazoletas, calles y callejones sinuosos y manzanas irregulares, es altamente inusual en el contexto de las colonias españolas en América. Los colonizadores españoles, influenciados por conceptos urbanísticos medievales europeos, crearon un asentamiento tradicional que, además, permaneció relativamente aislado de las principales rutas comerciales.
Criterios de Inscripción: (iv) y (v)
La UNESCO basó su decisión en el cumplimiento de dos criterios específicos:
Criterio (iv): El centro histórico de Camagüey constituye un tipo de arquitectura urbana única en América Latina. Su irregular trazado y su sistema de plazas y calles sinuosas lo convierten en un ejemplo sobresaliente de un conjunto arquitectónico y urbanístico que ilustra un período significativo de la historia humana.
Criterio (v): Es un ejemplo excepcional de asentamiento urbano tradicional, relativamente aislado de las principales rutas comerciales, que refleja las influencias urbanas medievales europeas y las técnicas de construcción tradicionales traídas a América.
Autenticidad y Patrimonio Vivo
Más allá de su diseño, el centro histórico de Camagüey es un testimonio vivo de su historia. A lo largo de los siglos, ha absorbido influencias de múltiples estilos arquitectónicos, desde la colonia, el neoclásico y el ecléctico hasta el Art Decó y el neocolonial. La persistencia de su traza urbana original, sus tipologías arquitectónicas, técnicas constructivas y la continuidad de sus usos y tradiciones, atestiguan la autenticidad y conservación del bien.
El centro histórico no es un museo estático; sigue siendo el corazón vibrante de la ciudad, el escenario de actividades culturales y sociales que mantienen viva la rica herencia intangible del territorio. Elementos como el uso de tinajones de barro para almacenar agua o las pilastras truncadas en las portadas de las casas son sellos distintivos de su identidad arquitectónica.
La inscripción en la lista de la UNESCO no solo es un honor, sino un compromiso global con la protección y transmisión de este legado excepcional a las futuras generaciones, asegurando que el laberinto de calles y plazas de Camagüey continúe contando su historia única por muchos siglos más.


