Leal y el Camagüey

Foto: Cortesía de la autora
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En 2008, un segmento del centro histórico de Camagüey fue proclamado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Eusebio Leal, el historiador de la Habana,  estuvo presente en el patio de El Carmen, sede de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, OHCC,  para la apertura del III Simposio Desafío en el Manejo y Gestión de las Ciudades.

Allí, ante la presencia del representante de la Unesco para América Latina y el Caribe, alertó sobre lo que llamó “la presunta guerra de vanidades de las primeras villas en La región,  a las puertas de su medio milenio”. Sostuvo que la salvaguarda del patrimonio no implica la venta del legado de virtudes y glorias implícitas en esas piedras centenarias, ni la petrificación de las edificaciones para la mera contemplación.

“No se puede separar patrimonio de memoria”, había afirmado. Y esa memoria, para él, era el hilo conductor que tejía la identidad de los pueblos.Por eso, en cada obra restaurada insistía en la restauración del alma de sus moradores.

Recuerdo que en varias ocasiones en ese patio encantador, sede de la OHCC,  como periodista cultural de la radio, no me perdía una oratoria de Eusebio,  que en la jornada por el aniversario de la Ciudad, siempre tuvo a bien regalarnos.

Lo que encontró al andar por en Camagüey

Al  decir de su fiel discípulo: José Rodríguez Barrera, Leal,tal y como anduvo la Habana, anduvo Camagüey, buscó en su historia menos conocida y se encargó de sembrar entre sus hijos el interés por descubrirla.

José  lo recuerda con admiración: Leal no perdía oportunidad de visitar la ciudad, caminar sus calles enrevesadas y, con su poderosa oratoria, hablar de las personalidades del Camagüey. Estuvo en varios momentos importantes de la urbe, como la inauguración del Parque Martí; viajaba en el día, inauguraba el lugar con sus palabras y regresaba a La Habana.

En el Parque Agramonte, antigua Plaza de Armas y sitio emblemático de la ciudad, Leal alentó y acompañó el proceso de restauración hasta convertirla en una obra de gran aceptación popular. Allí, pronunció una de sus frases más memorables: “Camagüey está intacto para gloria de sus hijos, de sus descendientes”.

Su huella

Incluso cuando su salud no le permitió continuar con esa agotadora faena de viajar y caminar la ciudad, en cada fecha importante enviaba un mensaje dedicado a Camagüey. “Era un cubano de marca mayor”, pero esa grandeza no fue obstáculo nunca, para tratar a los demás de igual a igual, sin prepotencia, sin que lo abandonara esa humildad que lo caracterizó, recuerda Rodríguez Barreras.

Hoy, una exposición con 18 fotografías recorre esos momentos imborrables del vínculo entre Eusebio Leal y Camagüey. Las imágenes muestran no solo sus visitas y discursos, sino el profundo lazo que unió al Historiador de La Habana con nuestra ciudad y su gente.

Eusebiono se conformó con luchar solo por el cuidado de su Habana; trabajó sin descanso para que la conservación del patrimonio se expandiera con fuerza por toda la Isla. Camagüey fue, quizás, uno de los territorios que mejor supo corresponderle en ese empeño.

Eusebio Leal Spengler falleció el 31 de julio de 2020, pero en Camagüey su memoria sigue viva. En cada piedra restaurada, en cada plaza recuperada, en cada palabra que pronunció con fervor, el historiador camina aún por esas calles enrevesadas que también amó.

Fue ante todo, un hombre leal a Cuba. Camagüey lo adoptó como hijo, le devuelve ahora ese amor, con la memoria viva de sus fotografías y el palpitar eterno de su historia.

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