La cultura, para muchos, es la magia que los ayuda a escapar de lo cotidiano. Para que sus diferentes manifestaciones lleguen a nosotros, más allá de los artistas, existen personas que hacen posible que esos encantos se expandan hasta comunidades y barrios. Les presento a Alexander de la Torres Gómez, un promotor cultural devenido programador y luego director de una casa de cultura.
Comienzo
Fue en su natal Cascorro donde se hizo promotor cultural. La cercanía a la historia del reconocido escritor camagüeyano, Raúl Gonzales García, conocido como “González de Cascorro”, despertaron su amor por la lectura; puerta que, al abrirse, le permitió apreciar todas las artes.
Por eso, al terminar el curso de promotor, se dio a la tarea de organizar un proyecto que cambiara la semana de la cultura de su pueblo para los días cercanos al natalicio del poeta, 13 de junio. Este propósito se cumple desde 2006 y dignifica a ese hijo de aquella tierra, famosa por ser productora de cremitas de leche y queso.
Luego fue programador de la Casa de Cultura del Municipio Jimaguayú, y de allí se alistó para igual ocupación en la Casa de la Cultura Joaquín de Agüero de la ciudad de Camagüey; donde en pocos meses quedó como director, mandato que duró 12 años y, para su carrera, asegura que fueron los más bellos y creativos.
Cayo-Guayabo
Rememorando su paso por la institución cultural, que por 38 años estuvo ubicada en la Plaza Joaquín de Agüero, con añoranza Alexander comenta que, desde que fue trasladada, se perdió gran parte de aquella labor comunitaria.
Asegura que la otrora finca Cayo-Guayabo, era el centro cultural más importante de la zona, en cuyos alrededores se encontraban asentamiento de descendientes de diversos orígenes. Por estar alejada del centro histórico atraía mucho público, desde el puente de Méndez hasta la circunvalación, y otras zonas cercanas.
Las manualidades y la artesanía son prácticas muy comunes en el entorno. Para apreciarlas en todo su esplendor, cada año, la Feria de Arte Popular trascendía la instalación y salía a la Plaza; mostrando el quehacer de los creadores, desde las más diversas manifestaciones.
Otro proyecto ideado por Alexander en aquel entonces, junto a su equipo y la brigada de instructores, fue el de las raíces haitianas. Para ello, sus trabajadores laboraban durante todo el año con gran dedicación, permitiendo que las tradiciones de esa comunidad caribeña salieran a la luz y fueran transmitidas a los más jóvenes; tanto en bailes y cantos, como en comidas y peinados.
Otras tareas al servicio de la cultura
Después de 22 años en el mundo de la cultura, este joven amante de la literatura, recomienda a los que dirigen procesos y espacios culturales que ante todo tengan sensibilidad por las artes sientan amor por ellas.
En el Centro Provincial de Casas de Cultura desarrolló también diversas iniciativas como director, sin embargo, extraña su tiempo en Cayo-Guayabo; cuando junto a la instructora de teatro Laura Varona, llevaron a escena la obra clásica de la literatura infantil “La bella y la bestia”.
La propuesta salió del proyecto El patio de mi casa, con una afluencia de público tan amplia, que desbordó el improvisado escenario del patio de la casona. La obra fue seleccionada para competir en el Festival Provincial de Teatro para aficionados.
Todo ese trabajo en la base le sirvió de experiencia y preparación para organizar otros eventos con el movimiento de artistas aficionados, también como herramienta indispensable para trabajar, desde la docencia, con todos los grupos etarios de un reparto o barriada; pues para él eso son las Casas de Cultura, unidades para la enseñanza de todas las manifestaciones artísticas.
Con mucho cariño recuerda esa etapa en la comunidad, que es la cantera de donde han salido muchos talentos de la cultura nacional, que prestigian y enorgullecen hoy a los camagüeyanos, en eventos y escenarios.
Desde sus apuntes
Alexander es valorado por sus amigos como músico y poeta, pero más lo segundo. Por eso, antes de degustar un rico café con miel que me ofreció en la acogedora saleta de su hogar, volvemos a su coterráneo González de Cascorro y parafraseando su texto más conocido dice que: “si no amas la cultura de tu nación, tu vida será como un árbol sin raíces”.





