Dos años de mucho andar

Foto: Cortesía de la autora
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Mientras contemplaba en una fotografía de cumpleaños la imagen afectuosa de Leyla María (la nieta de una amiga), abrazada a la barriga de Guillén y tomada de su mano derecha, quedé pensando en cómo en apenas dos años esa estatua emplazada al costado de la Iglesia de la Merced,forma parte de lo cotidiano.

Cuando quedó emplazada en su tierra natal, en ceremonia oficial, muchos de los asistentes auguramos que la escultura del poeta marcaría un nuevo ritmo entre nosotros… y así fue.

La materialización de ese sueño tuvo lugar el 10 de julio de 2022, cuando conmemorábamos el 120 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén. Con esta crónica les propongo rememorar aquel día y acercarnos a la opinión de la artista Martha Jiménez, su creadora, junto a la Rebeca Burón, Jefa del Departamento de Audiovisuales del ISA, filial Camagüey; y miembro del grupo gestor que abogó por la materialización de este proyecto.

Con Martha

Después de esperar el momento y superar la emoción de ver la imagen del poeta fundida en bronce, sobre un pedazo de suelo de su querida comarca, logro llegar cerca de la escultura y de su creadora.

Recuerdo que estaba muy feliz y nerviosa, y con la sencillez y dulzura que siempre la caracterizan, confesó que todavía no se había recuperado de la emoción del momento.

Para ella, hacer entrega de la escultura de Guillén a su pueblo, fue como dejarlo ir, para que quedara inmortalizado en esta tierra de cantores y poetas.

Muchos meses de labor fueron moldeando en barro su expresión, corpulencia y la gracia de su andar. Las manos diestras y el corazón apasionado de Martha, fueron dando vida, con toda su maestría, a este sueño de muchos.

Evocación de un anhelo…

Desde 2012 comenzó a gestarse el proyecto para la escultura.Otras ciudades se nos adelantaron, pero como Guillén es de Cuba, muchos coinciden en que es bueno que esté en el paseo marítimo de la Capital y también en el Museo de Cera de Bayamo, así toda la Isla lo tendrá presente.

La fundición en bronce de esta obra la materializó la Fundación Caguayo, tras recibir la pieza modelada en barro por Martha.La participación de la Oficina del Historiador fue decisiva, pues fue la institución que aportó el financiamiento requerido, para hacer realidad tan anhelado proyecto; también puso todo su empeño para llevarlo a feliz término.

12 años después

A Rebeca aún la estremece el recuerdo de la primera vez que vio el rostro de la escultura en barro. Dice que subió a una escalerilla para ponerse a su altura y que, al ver su mirada tan viva, no sabe si fue un sollozo o una expresión ahogada, lo que pudo emitir como criterio.

Su felicidad se resume en una afirmación: ese es Guillén. Es muy similar a una imagen en video que guarda su andar por esa área de la ciudad y al cruzar la calle se detiene bajo una lámpara, muy cerca de donde está ahora su escultura.

Su posición de caminante, la mirada al frente entre perdida y presente, rodeada de transeúntes, así como disfrutaba en vida, lo hacen presente y nos compromete a acompañarlo, desde las buenas maneras de hacer por la cultura.

Sé que el abrazo inocente de Leyla María Palma, la nieta de mi amiga, es una linda expresión de afecto, que se repite a diario desde hace dos años en esa céntrica zona de la ciudad, por donde el poeta “viene de andar y aquí se queda”.

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