Ni la prisa matutina, ni el tráfico, ni los horarios que cumplir, pudieron desviar mi atención ante el acercamiento de “Pilar con su sombrero de plumas”. Ella, como salida de la poesía martiana, atravesaba las áreas del ferrocarril, camino a su escuela, la Academia de las artes Vicentina de la Torres, para recordar a José Martí en el aniversario 172 de su natalicio.
Por eso, no resistí el encuentro con Pilar, para preguntarle su verdadera identidad y lo que motivó toda esa ilusión con que lucía su atuendo.
Era tanta su creatividad, que pudo llevarme a un lindo encuentro con la grandeza del patriota, autor de los Versos Sencillos y de Abdala, desde los personajes de su literatura para niños. Melina, la estudiante de tercer año de ballet, no tuvo reparos para que tomáramos una fotografía y con orgullo abrió su vestido y enderezó su pamela, pues la brisa mañanera, como a Pilar, también la traía despeinada.
A la futura bailarina Martí la inspira, encarnar un personaje tan querido por los niños, como la del sombrerito de plumas, es para ella motivo de ilusión, pues dijo su compañera de grupo, a quien olvidé preguntar su nombre que, Melina también es generosa como la niña de la poesía.
Unos metros antes
Unos minutos antes del encuentro con “Pilar”, pasé por la escuela primaria Jesús Suarez Gayol, en la Vigía, y el desfile dedicado al Maestro, José Martí, estaba por comenzar. Allí también los personajes de todos sus cuentos estaban en fila, listos para recorrer la comunidad e impregnarnos esa ingenuidad y alegría sincera, que desbordan los que “saben querer”.

Con tantas impresiones juntas, unos metros después, al cruzarme con Pilar y verla tan bonita y feliz, no pude dejar de emocionarme y escribir esta breve pero muy merecida crónica, supe que las enseñanzas martianas siguen vivas en los más pequeños, quienes encarnan sus personajes y aseguran que el autor de la Edad de Oro también es su amigo.


