El acto de conmemoración del asalto al carro celular, desde donde se evoca la audaz gesta de los camagüeyanos que estremeció a la ciudad de Camagüey, aquella mañana de 1958, bajo la dirección de Noel Fernández, se realiza hace más de 15 años. Reúne a distintas generaciones, para rememorar el suceso que cambió el destino de los revolucionarios que allí viajaban, rumbo a ser juzgados por el régimen imperante.
El último de sus sobrevivientes, el combatiente Roberto Coello Huerta, acompañó a la Oficina del Historiador durante varios años, en la preparación de un acto homenaje, que se realiza en el lugar donde se atesora el auto testigo de las acciones.
Su deceso en 2023 nos marcó la ausencia del héroe, pues cada aniversario hablaba a las nuevas generaciones y resaltaba el valor de la libertad.
Desde los recuerdos de su hermana
Coello, como le llamábamos todos, fue uno de los asaltantes al auto de la policía de Batista, quien regresaba cada 16 de septiembre al costado del carro negro, allí, con su sencillez característica, ponía una mano sobre el metal gastado, en gesto de gratitud a sus compañeros por la eterna lucha.
El 28 de julio de 2023 partió a la eternidad y desde entonces extrañamos sus conversaciones apasionadas. Hoy, al encontrarnos con su hermana, lo sentimos cercano.
Ángela Esther Coello era la más apegada a Roberto, de sus 11 hermanos, todos colaboradores con el movimiento revolucionario en Camagüey, ella con sólo 16 años participaba en lo que, por su corta edad, le permitía la directiva.
Al mirar 68 años después del suceso, siente un orgullo especial por su hermano, por eso, al saber que ya no está físicamente, quiso honrarnos con su presencia en el sitio histórico, como representación de la familia.
En nuestra conversación pude conocer que cada 26 de julio, junto a otros hermanos visitaba a Coello, para felicitarlo por la efeméride del Moncada y conversar un rato sobre diferentes temas históricos ligados a la familia. Era una suerte de celebración histórica en casa.
Sentimientos
Emocionada por estar en el sitio histórico tan ligado a su hermano, con sana emoción logré que accediera a una foto al lado del auto, como hacía siempre su hermano: este es un modesto homenaje a esa generación de valientes, me dijo bajito al despedirnos.


