Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez
Ante el empuje de la Revolución Cubana con sus medidas populares, democráticas y antimperialistas en 1959, se pusieron en marcha las fuerzas contrarrevolucionarias que representaban a la oligarquía mal llamada cubana y el gobierno de los Estados Unidos. En los meses de febrero y marzo de 1960, el presidente Eisenhower visitó varios países latinoamericanos promoviendo, entre otras cosas, la creación de un frente común contra la “injerencia comunista”, en franca alusión a Cuba. Era una agresiva maniobra diplomática, con promesas económicas y presiones políticas a los gobiernos de esos países, para ganar la complicidad de los gobiernos de la región y crear las condiciones que permitiera condenar a Cuba en la mal llamada Organización de Estados Americanos, OEA.
El resultado de estas gestiones se manifestó en la VII Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, en San José de Costa Rica, en agosto de 1960;en dicha reunión, el representante estadounidense dio a conocer un crédito de 600 millones de pesos para distribuir entre los gobiernos allí reunidos. En esa misma reunión, de forma insólita y complaciendo a la delegación norteamericana, se condenó a Cuba por hacer una Revolución y por admitir la ayuda solidaria de la Unión Soviética. Esto último, consideró la OEA, era una intromisión de una potencia extracontinental en América; más claro, era una incursión en lo que los EU consideraba, y considera, su patio trasero con propiedad.
La delegación cubana, presidida por el Ministro de Relaciones Exteriores Raúl Roa —el Canciller de la Dignidad— después de denunciar la hostilidad imperialista contra Cuba y protestar contra la infamia, se retiró de la reunión; sin embargo, es llamativo que en esa ocasión no se expulsó a Cuba de la OEA. Y uno se pregunta, por qué no aprovecharon la ocasión para expulsarla y avanzar en sus propósitos, que mantienen hoy, de aislar a Cuba de su entorno “natural”, si tenemos en cuenta el origen e historia política y cultural de sus pueblos. ¿Por qué no lo hicieron si tenían el voto de los gobiernos oligárquicos de esospaíses?
La explicación es que en esa fecha, agosto de 1960, el Gobierno de los EU, sus fuerzas armadas y la Agencia Central de inteligencia, CIA, ya tenía proyectada una invasión mercenaria a la Isla y la creación de un gobierno provisional —mercenario— que entre sus primeros pasos pediría la intervención de la fuerzas armadas norteamericanas y de la OEA. Para ello, necesitaban que Cuba fuera una de las naciones que pertenecían a esa organización.
Como enérgica respuesta a los acuerdos de la OEA o Declaración de San José, le siguió la respuesta del pueblo de Cuba y su Revolución el 2 de septiembre de 1960; en una multitudinaria, popular y legítima Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, concentrada en la Plaza Cívica, después Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, se aprobó la I Declaración de La Habana.
En el documento se rechazaron los pronunciamientos realizados por el Secretario de Estado estadounidensey los representantes del imperialismo y sus cómplices, contrarios a la autodeterminación, la soberanía y la dignidad del pueblo cubano y latinoamericano. Se denunció la permanente injerencia y muchas agresiones armadas del imperialismo yanqui contra esos pueblos y se defendió el derecho de los países latinoamericanos a su independencia.
Como principio, se declaró que Cuba era soberana y tenía el derecho de decidir con quienes establecer relaciones de cooperación, con la URSS o con cualquier otro país. Sereclamaron los derechos pisoteados de los campesinos, obreros, niños, jóvenes, mujeres, estudiantes, intelectuales, negros, indios, ancianos, enfermos y, en general, de los pueblos del continente; el derecho a la tierra, al trabajo, a la educación, a la salud, a la dignidad e igualdad entre los hombres y las mujeres, entre otros.
Nunca un pueblo y un gobierno latinoamericano, en sólida unidad, había hablado tan fuerte, claro y sin temor, en armonía con la tradición independentista, latinoamericana, antiimperialista y humanista de los cubanos que, al condenar la explotación del hombre por el hombre y de los países subdesarrollados por el capital financiero imperialista, evidencióque el sistema capitalista no sería la vía que asumiría la Revolución para el desarrollo del país.
En Camagüey, siguiendo las orientaciones de la Federación de Provincial de Trabajadores, antes del dia 2 de septiembre se habían realizado en centros laborales paros de cinco minutos para efectuar actos de reafirmación patriótica ante la condena de Cuba en Costa Rica, se hicieron colectas populares y se dispuso transporte para la mayor participación posible de personas en el acto en La Habana.
Tras aquella histórica fecha, el apoyo a la I Declaración de La Habana se extendió al resto del país; la dirección de la Revolución orientó un movimiento destinado a su firma por los ciudadanos del resto de las provincias. La Declaración fue refrendada por más de un millón de cubanos en todo el territorio nacional.
En la provincia deCamagüey se efectuaron actos y miles de camagüeyanos rubricaron con sus firmas el respaldo a la Declaración como se aprecia en el seguimiento informativo que el periódico Adelante de septiembre de 1960, dio aeste proceso en torno a la I Declaración de La Habana. Este proceso en la provincia culminó con un importante acto o concentraciónpopular efectuado en la plaza Joaquín Agüero y Agüero de la ciudad de Camagüey el 20 de septiembre, presidido por el comandante del Ejército Rebelde Ernesto Che Guevara.


