Solo quizás muy poças personas la recuerden, pues hace muchos años se fue al olvido. Se convirtió en una recordista cubana a fuerza de asombros, tierra adentro en la provincia de Camagüey.
Fue hace 40 años, en mayo de 1984, en la vaquería La Marina del municipio de Sibanicú. Fui uno de los pocos en conocer a la ternerita y en presenciar su hazaña, mientras obtenía información a fin de reportar el suceso para la Agencia Cubana de Noticias.
La denominaron Milagritos y el nombre le vino muy bien por su celebridad, pues la ordeñaron por primera vez al quinto día de nacida. Así devino oficialmente en la bovina más joven que produjo leche en Cuba, al menos según los reportes públicos documentados.
La sorpresa comenzó cuando un trabajador le descubrió el flujo lácteo al analizarle las mamas, inflamadas por la supuesta pìcadura de un insecto.
Hija de una vaca del tipo F-2, gestada de forma natural por un cebú, proporcionó durante varias jornadas un cuarto de litro diariamente, pero el volumen descendió a apenas 25 centímetros cúbicos cada 24 horas, y los ordeños cesaron cuando le secaron la ubre para preservarle la salud.
La producción de leche, por cerca de un mes, en la referida etapa de vida, es un proceso anormal más frecuente en equinos y ovinos, pero muchos menos común en vacunos; según expone el libro Enfermedades de las glándulas mamarias en los animales domésticos, de Heidrich-Rank.
El texto sugiere interrumpir la secreción, denominada leche de bruja o mágica y aplicar un tratamiento, lo cual se utilizó en el referido caso para evitar dificultades en el desarrollo de la “vaca a medias”.
Jamás volví a saber de Milagritos, y por el tiempo transcurrido es imposible que aún viva.
¿Volvió a repetirse el hecho en Cuba? Quizás sí, pero nunca lo supe.
La hazaña de la precoz ternerita forma parte de nuestros valores patrimoniales, los cuales no solo deben ser enmarcados en un reducido sector como la literatura, el arte, la historia y la arquitectura, sino en una amplia gama de factores excepcionales en la vida del hombre y de la naturaleza.
¿Quién duda que los elementos naturales del Pico Turquino no figuran en nuestro patrimonio nacional?
Milagritos también tuvo su Pico Turquino, y casi 40 años después he querido recordarla y la rememoro en la vaquería camagüeyana La Marina, cuando tierra adentro se ciñó una corona en la historia de la ganadería vacuna de Cuba.


