Por: Enrique Atienzar Rivero
La evocación de Raúl sobre Martí habla de la grandeza de pensamiento del hombre, nacido en Birán y que hoy, 3 de junio, cumple 95 años al lado de su pueblo y con el irrestricto apoyo de este.
“Martí es y será guía eterno de nuestro pueblo. Su legado no caducará jamás”.
En una jornada como esta de celebración, con el orgullo de tenerlo montado en el estribo, recordaremos algunas expresiones de camagüeyanos.
“Desde mi fe le pido a Dios que nos deje a Raúl por muchos años.”
Esther Quintero Labrada, líder ecuménica
La pastora Esther Quintero Labrada tuvo el privilegio de participar en el primer encuentro que sostuvo Fidel con los líderes religiosos y veinte años después en el intercambio con Raúl, en el Memorial José Martí, de la Plaza de la Revolución capitalina, para recordar ese hecho y los veinticinco de la presentación del libro: Fidel y la Religión, de Frei Betto.
Con 97 años cumplidos, lúcida y con una inconmovible vocación religiosa, en su casa en la Avenida Madame Curie, en el reparto Previsora, de la ciudad de Camagüey, donde vive hace muchísimo, accedió a hablar de la personalidad del General de Ejército Raúl Castro Ruz.
“Te lo podría resumir en lo siguiente: me impresionó por la sencillez y la grandeza, porque es una persona amable, con un trato exquisito. Fue muy emotivo ese encuentro y lo recordaré por siempre. Ahora que cumple 95 años, desde mi fe le pido a Dios que nos lo deje allí por muchos años”.
Fidel Eusebio Lezcano Escobar, dirigente sindical
Cuando Raúl visitó el campamento agrícola Bango, en compañía de Comandante de la Revolución Juan Almadia Bosque, el 19 de febrero de 1992, Lezcano Escobar, el primero de izquierda a derecha, en primer plano, se desempeñaba como dirigente sindical de los trabajadores del transporte. He aquí sus palabras.
“Me causó una tremenda impresión Raúl. Era la primera vez que tenía tan cerca a un dirigente de tanta historia. Estuvo alrededor de dos horas en el campamento, fue muy sociable y conversador. Los compañeros nuestros, después que él se fue quedaron contentos y más comprometidos”.
Jorge Enrique Jerez Belisario, periodista
“A Raúl lo presentan como un hombre duro, recto, desamorado, aunque nosotros sabíamos que no era así, uno siempre siente que se va a encontrar con un militar recto. Realmente la impresión que tengo y de cómo habló conmigo y me trató es muy diferente a como lo pintaban.
En el Quinto Congreso Pioneril agradecí a la Revolución, a él y a Fidel todo lo que habían hecho por mí, que me habían dado la posibilidad de estudiar. Yo en ese momento tenía 14 años.
Fue algo inesperado e impactante. Realmente yo le pedí por audio, desde donde me encontraba en el auditorio, que le llevara a Fidel mi mensaje, nunca pensé que iría hasta donde estaba.
Que el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias se parara de la silla, de donde presidía el Congreso, para hablar con un niño, eso no lo hace nadie en el mundo. Me llamó ‘Jorge’, como si me conociera de toda la vida ‘¿qué le vas a mandar a Fidel?’. ‘Esto, un escrito que le hice’, dije. ‘¿Eso nada más?’, inquirió Raúl… ‘Y un abrazo también’, señalé. Entonces me lo pidió para poder dárselo a Fidel. El abrazo más tierno que me han dado en la vida, me lo dio Raúl Castro.
Además, el intercambio que tuvo con los niños nos hizo vivir la historiade cuando Fidel y él se encontraron en Cinco Palmas, después de la derrota de Alegría de Pío, una experiencia para toda la vida.
Hoy la foto de mi portada en Facebook es ese encuentro con Raúl que me marcó para toda la vida”.
A Raúl lo recuerdo no solo por su cumpleaños
José Antonio Lavín Silva
A pocas horas de cumplir este 3 de junio de 2026 su cumpleaños 85, volví a visitar el hogar de José Antonio Lavín Silva, ubicado en la calle Bayardo Agramonte, en el reparto América Latina, una persona humilde, consagrada por entero a la obra de la Revolución.
Desde muy joven en la década del 70 ocupó la responsabilidad de primer secretario del Partido en Morón y de esa oportunidad también recuerda anécdotas de encuentros con Fidel. A su juicio Fidel siempre dejaba una enseñanza.
Durante una etapa posterior, se desempeñaba como jefe del departamento de construcción del Comité Provincial del Partido cuando Lázaro Vázquez García, entonces primer secretario en el territorio lo llama y pone en su conocimiento: tienes que ir para Angola, llaman de la oficina de Raúl.
Él había pasado anteriormente la experiencia de la guerra en la nación africana en los años 1975-1976.
Asimiló la petición y viajó a La Habana, pero nunca pensando que fuera Raúl quien lo recibiría en su despacho del Comité Central, junto a Ramiro Valdés Menéndez, hoy Comandante de la Revolución, y Jorge Risquet Valdés. No era el único, compañeros de otros territorios estaban convocados para igual misión.
Entre otras condecoraciones, más el estímulo de compartir con los principales líderes de la Revolución, Lavín recibió la Medalla Combatiente Internacionalista de Primer Grado.
“Al General de Ejército no solo lo recuerdo porque ambos cumplimos años el mismo día 3 de junio, sino porque fue jefe de todos nosotros”, reiteró hoy, sentado en la sala del hogar, junto a la esposa.
“¿Qué impresión me causó?
-Es una persona que te impresiona cuando te habla, aparentemente no, si lo compara con Fidel. Es muy preciso y ejecutivo en dar órdenes y en las orientaciones que nos impartió. Tiene un carácter jaranero, es sencillo y te escucha con atención”.
—¿No le fallaste?
—”Cumplí con las orientaciones que nos dio. Te digo más: lo comprobé cuando leí el libro del ruso.Te das cuenta que en el proceso revolucionario, en los momentos más cruciales de la Revolución ha estado él.
—Efectivamente, es una gente excepcional. Desde muy joven siempre siguiendo a Fidel y con sus propias cualidades. Ha guiado al país en todos estos años y con dominio de los problemas y con organización, tanto en el orden económico como político y militar.”
Lavín aspira a que el país, en medio del recrudecido bloqueo de Estados Unidos, con resistencia creativa, siga haciendo frente a ese criminal engendro y resuelva los problemas internos que se manifiestan, sobre los cuales, con insistencia, se refieren tanto Miguel Díaz Canel, como primer secretario del Comité Central del PCC y presidente de la República, y Manuel Marrero Cruz, primer ministro.


