El trabajo de instructor de arte es una obra hermosa, pues con su capacidad para motivar a niños y jóvenes a acercarse al arte y la cultura, logran descubrir talentos en la música, la actuación, las artes plásticas y otras manifestaciones; en los más insospechados sitios.
Para abundar en esa labor creadora de alguien que, además de instructor de la Brigada José Martí es cantante, actor, comunicador y desde hace unos pocos meses locutor de Radio Camagüey; fuimos hasta el acogedor patio del hotel Santa María y, con el aroma de un café cortadito, bajo la melodía de Yemán Áreas Rovirosa, hacemos a un viaje por la cultura de algunas comunidades alejadas de la ciudad.
El instructor
Yemán: su nombre en lenguas árabes se traduce como el que todo lo puede, y este muchacho debo decirles que, si no lo logra del todo lo intenta con mucha fuerza. Cuando con 19 años se unió a la AHS en el proyecto Pista Abierta, llevó su alegría y canto a sitios tan lejanos en la geografía camagüeyana como las Flores, Cándido González, La Jagua, Salomé y muchos otros.
En el 2007 se graduó como Instructor de Arte. Era entonces la tercera graduación de esa Brigada, la cual constituye un homenaje a la sensibilidad artística del Apóstol. Su labor en las Casas de la Cultura llevó a las diferentes comunidades y escuelas la creatividad, mientras despertaba en los más pequeños sus vocaciones artísticas y los guiaba para apreciarlas mejor.
Dice el artista que esos años dedicados a la enseñanza de las artes le aportaron mucho como persona y como profesional, fue una experiencia enriquecedora y reconfortante. Allí intercambiaba con otros especialistas y entre todos se apoyaban, para llevar con los propios aficionados una peña como regalo para los habitantes de zonas rurales, que trabajan duro y aportan a la agricultura.

Un recuerdo con música de fondo
Una experiencia muy grata tuvo lugar a su paso por la Casa de la cultura Amalia Simoni, allí ejercía como instructor de música. Cuenta que preparaban un festival y sus alumnos entre 12 y 15 años no conocían la música del connotado trovador cubano Silvio Rodríguez. Cuando les propuso aprender e interpretar uno de sus temas les parecía aburrido, pero con su perseverancia habitual, siguió adelante.
Trabajaron en el montaje del tema: Por quien merece amor. Lo dividieron por estrofas y coros y para su orgullo, los alumnos se fueron enamorando de la canción y analizaron cada mensaje implícito en la letra. Al realizar la presentación para el Distrito donde se encuentra la institución cultural, tuvo una acogida muy emotiva, pues otros artistas del barrio aplaudieron esa manera creativa de interpretación que, más allá de su valor como obra musical, atrajo a los jóvenes a conocer valores en consonancia con su tiempo y la obra de la Nueva Trova.
Con sus muchachos Yemán se fue a las áreas rurales. Allá cantaron, bailaron y aprendieron de la sencillez del campesino trabajador, que te acoge con alegría cuando le llevas un poco de buen arte, porque según reza en la canción de Silvio…”mi amor no es amor de uno solo, sino alma de todo, lo que urge sanar“.
Pues sigan los instructores de arte llevando cultura por los barrios, como ese sol encendido; por quien merece amor.


