Por: Enrique Atienzar Rivero
Fidel fue un hombre, un revolucionario, un estadista difícil de olvidar por su grandeza a favor de los pobres, de la justicia social y por la virtud de ser capaz de avizorar el futuro y volver al presente.
Camagüey conserva la presencia pública suya en más de sesenta ocasiones y no hay rincón del territorio, por apartado que fuera, que después del triunfo del primero de enero de 1959, no visitara en su contacto siempre con el pueblo.
En sus discursos no dejó de expresar semblanzas de la historia, del lugar ocupado en ella por Martí, Céspedes, Agramonte y otros próceres de las luchas de independencia contra la metrópoli española y en sucesivas etapas.
Aun parece sentirse el eco de sus palabras el 11 de mayo de 1973, en que en la Plaza San Juan de Dios, vino a homenajear a Ignacio Agramonte en el centenario de su caída en combate en el potrero de Jimaguayu.
“El propio Agramonte no tenía profesión militar, pero desde que comenzó la guerra se dedicó a los estudios militares y a enseñar a los oficiales y a los combatientes”.
“Es conocido que donde quiera que había un campamento de Ignacio Agramonte, había una escuela”, reiteró la idea.
Los hijos de la provincia tomaron de la mano la convocatoria: “Si queremos saber cómo deben ser los camagüeyanos en esta lucha contra la pobreza, en esta lucha por el desarrollo ¡como los soldados de Ignacio Agramonte! ¡Y cargar al machete como cargaba su caballería gloriosa en aquella épica contienda!
Desde el discurso del 26 de Julio de 1977, elogió la transformación que se operaba; “Camagüey es una parte de nuestra Patria y aquí mismo en Camagüey, se puede ver en todos los terrenos la obra de la Revolución y el impresionante avance de los últimos años”.
En recordación a Fidel, en el centenario de su natalicio el 13 de agosto próximo, los camagüeyanos están empeñados en luchar a brazo partido por sostener la obra que el delineó como excelente estratega, en medio de las severas dificultades económicas y la agresiva y arreciada política de Estados Unidos, y de modo especial, Donald Trump, actual inquilino de la Casa Blanca.
Fidel en la fábrica de quesos de Sibanicú en construcción


