Por: Lic. Carlos Alejandro Oliva Rodríguez.
Por: MSc. José Fernando Crespo Baró.
Del proceso de lucha de emancipación cubana del siglo XIXhabrá que volver una y otra vez al referente patriótico camagüeyano. Joaquín de Agüero, en su imaginario sincero por una Cuba independiente.
La figura de Joaquín de Agüero y Agüero (1810–1851) ha ocupado un lugar complejo en la historiografía cubana del siglo XIX, con frecuencia valorado de forma simplista por el manto de la opción anexionista del contexto que le tocó vivir; opción de mayor peso en las mentalidades de la oligarquía esclavista del occidente de la Isla. Para la historiadora Elda Cento buena parte de los contemporáneos de Agüero lo asociaban a la independencia. Merece citarse una nota escrita por el principeño Benito Porro el 12 de agosto de 1851: «Hoy […] fue día de luto para los habitantes de esta Ciudad causada por las muertes de J… […] Estos Individuos fueron pasados por las armas por la causa que se le siguió por la comisión militar por haber intentado con las armas en la mano, asociados a otros la independencia de la Isla de Cuba.»[1]
El sesgo que atribuye afanes anexionistas, por la ayuda que se esperaba dieran los Estados Unidos a ese esfuerzo, a dicha conspiración liderada por Joaquín de Agüero en la región de Puerto Príncipe, se revalúa ante la revisión científica y desapasionada de las fuentes primarias y de los expedientes instruidos por las autoridades coloniales españolas. En el proceso de instrucciónmilitar al que fue sometido tras su captura en julio de 1851, no existe, insinuación o prueba para incriminarlo por intentar establecer nexos con el Congreso Norteamericanoen demanda de la posibilidad de subordinación o apoyo logístico para lograr la anexión de la mayor de las Antillas a esa nación. Vale precisar, que, en su paso por Filadelfia en el seno de emigración patrióticaentre mayo y primeros días de septiembrede 1843, este confluyó con un entorno social y político convulso relativo, primero a la lucha por los derechos de los indios y luego por una actitud antiesclavista. [2]
De ese trayecto ningún escrito, ningún testimonio u otra publicación de la época ofrece indicios precisos como para afirmar que realizara tanteos y gestiones oficiales de anexión de la isla, para lo que no estaba facultado por elConsejo Cubano, en el que ejercía influencia su coterráneo Gaspar Betancourt Cisneros, en sentido anexionista, ante el congreso de los Estados Unidos. O diera a conocer su intención de hacerlo, o de algún programa para su materialización.[3]
De haber ocurrido esa última posibilidad, tal vez, algunos de los patriotas de la Isla en el Norte, no hubieran dejado de comentarlo. Se trataba de algo descabellado. Se hubiera filtrado su intención entre una parte delos emigrados cubanos que sí habían ventilado esa posibilidad, aunque implicase la pérdida de la nacionalidad. Lo cual ya había advertido antes JoséAntonio Saco.
Para más a la llegada a Filadelfia de Agüero: ¿En apenas cuatro meses estuvo desconectado de la coyuntura política generada en los estados del Sur?¿Supo de los enfrentamientos entre los dos partidos políticos Demócrata y Whits no puestos del todo de acuerdo sobre asuntos bancarios, impuestos y de alta sensibilidad por resolverse por el congreso; entre otros? ¿De los problemas referidos a las pugnas entre el sector negro, de blancos pobres y de indios, a quienes los colonos yanquis robaron millones de acres de tierra y expulsaron hacia el oeste, en lo adelante sometidos por los gobernantes de Alabama, Tennessee, Mississippi, Georgia, Illinois, Texas y Colorado? Pugnas insolubles desde la gobernatura del presidente Andrew Jackson mientras el congreso se empeñaba en enrumbar los asentamientos indígenas y dejar creados los nuevos estados de nuevo México, Utah, Nevada, California, Colorado; temas muy discutidos en la nación con reflejo en la prensa.
Por así decirse, en la Casa Blanca el presidente James Polk no tuvo tiempo para ocuparse de los asuntos cubanos. México debió atraer mayor atención y otros territorios, los que verdaderamente ocuparon el centro de la anexión por el congreso norteamericano. En tanto, Cuba estaba lejos geográficamente y no hay que olvidar que Inglaterra se mantuvo atenta al desenvolvimiento político expansionista norteamericano. Lo anterior merece tomarse en cuenta para evaluar el contexto en que Joaquín de Agüero permaneció en esa Nación.
A diferencia de los estados del sur, Filadelfia contaba con una tradición democrático liberal de cierta repercusión abolicionista, que fuera promovida por la comunidad cuáquera y movimientos como la Sociedad Femenina Antiesclavista de Filadelfia, el Comité de Vigilancia de Filadelfia y el Movimiento Free Produce.
Ya alejado de ese escenario, vale precisar, que el 23 de enero de 1843, ante el escribano José Rafael Castellanos,viejo conspirador de Soles y Rayos de Bolívar, Agüero dio libertad a ocho de sus esclavos heredados, transfiriéndoles “pura libertad y sin ningún interés”. A resultas, recibió una fuerte reprimenda por el Teniente Gobernador colonial, por demás,acto de libertad no bien mirado por algunos esclavistas de su región natal. En esa ocasión Agüero respondió con firmeza: «¿Cuál es el derecho que tiene un hombre para apoderarse de otro por la fuerza y venderlo como si fuera una propiedad suya?». Vale destacar, que, el camagüeyano no solo les otorgó la libertad y tierras de labor en su finca La Caoba y El Redentor, de este modo para asegurar su autonomía económica.Hecho que inspiró un vínculo que trascendió dado que, en el combate de San Francisco de Júcaral en julio de 1851, el negro Victoriano Malledo, libertado por Agüero siendo un niño de ocho años, cayó mortalmente combatiendo con las armas junto a otros patriotas camagüeyanos.De este modo, a nuestro juicio, podemos afirmar, se distanció de la idea anexionista-esclavista enarbolada por occidente, cuya oligarquía azucarera plantacionista,pretendía mantenerse conectada a los estados esclavistas del sur de los Estados Unidos.
Otro elemento a destacar se trata de que ninguno de los que secundaron la rebelión armada de Joaquín de Agüero, en 1851, en la finca San Francisco del Júcaral, territorio de Guáimaro, poseía nexo alguno con los Estados Unidos, bien como importadores de maquinaria, mano de obra u otros recursos industriales para las labores agrícolas o pecuarias de la región camagüeyana. El movimiento contó con la integración de jóvenes ilustrados de familias la burguesía criolla, de cierta posición económica desahogada, otros procedentes del campo, pero en suma de compromiso patriótico, como fue el caso de algunos cuyos antecedentes familiares se ligaron en la década de 1820 a la sociedad secreta Soles y Rayos de Bolívar o la Cadena Triangular de Puerto Príncipe, dándole continuidad al mismo ideal y proyecto de libertad e independencia.[4]
Legitimidad popular y ruptura con la Colonia.
Para comprender la dimensión ética y anticolonial de Joaquín de Agüero, es importante abordar las publicaciones clandestinas redactadas en la imprenta del movimiento (como el Alcance No. 7). En estas, Agüero denunció los atropellos del gobierno en Puerto Príncipe, como las reiteradas amenazas de la capitanía general del retiro de la Audiencia por sus actividades anticoloniales de alguno de sus integrantes[5], por demás, el desalojode las religiosas ursulinas, las exacciones fiscales forzosas, el saqueo a campesinos y los vejámenes infligidos a sacerdotes y sectores populares. La respuesta suya a tal estado de arbitrariedad no fue pedir la anexión, sino apelar a la dignidad:“Que un Pueblo, que no se componga de carneros, no levante su voz y grite por todas partes: Independencia y Libertad, ó Muerte.”
Como se aprecia, el líder de la insurrección, buscaba legitimar compromiso y apoyo de los propietarios regionales; sin embargo, no ha trascendido registro alguno de que les prometiera un presunto respaldo militar o político de los Estados Unidos.[6] La causa de lucha era genuinamente autóctona, hecho del cual fue también la bandera bordada y confeccionada por las propias mujeres camagüeyanas y así identificar a la tropa insurgente, dispuesta a llevar a cabo una empresa riesgosa por la independencia.[7]
A continuaciónel pilar ideológico deAgüero,la Declaración de Independencia, respaldada por sus seguidores, -y cabe añadir, por otros que no fueron a la manigua, pero quedaron en la ciudad expectantes de que el movimiento cobrara fuerza para sumarse. –Declaración contundente redactada por hijo de español Adolfo Pierra y firmada en el terreno de la acción, el 4 de julio de 1851. Las investigaciones históricas basadas en las transcripciones del historiador hispano Antonio Pirala Criado demuestran que el acta enviada a España y conservada por la Capitanía General sufrió una presunta mutilaciónen su parte final, de la que somos del criterio que en esta Agüero ratificaba la total independencia y libertad sin auxilio norteamericano, bastaba el esfuerzo propio inicial para una insurrección generalizada en la Isla y poner fin a la dominación colonial. De esto las autoridades españolas preservaron únicamente la nómina de los firmantes (Augusto Arango, Carlos de Céspedes Agüero, Fernando de Zayas, Nicolás Carmenates, Adolfo Pierra, entre otros) con el propósito de emplearla como base de acusación penal. Si en el documento hubiese figurado el nombre de los Estados Unidos, no cabe la menor duda de que ese hubiera sido el pretexto fundamental de la sanción y ejecución de Agüero por el Consejo de Guerra y la Comisión Militar, no de ofrecer un escarmiento, como lo había solicitado el propio Capitán General José Gutiérrez de la Concha.
En cambio, hasta donde es conocido por los autores,no se conserva hasta nuestros díasesa parte final del documento.En suma, se aludía en el documento ala proclamación de la abolición de la esclavitud y la independencia de la Isla, postulados cuyo lenguaje resultaba intolerable y altamente peligroso para la estabilidad del régimen colonial.
A pesar de la mutilación, las copias y testimonios del secretario del movimiento, Adolfo Pierra Agüero, permiten reconstruir la esencia de la declaración. El texto fundamenta el levantamiento en el derecho inalienable a la rebelión y la emancipación social:“En presencia del Supremo Legislador del Universo, a quien invocamos, llenos del más profundo respeto, para que nos asista con sus luces… Nos hemos reunido, protestando ante los hombres que en fuerza de las razones indicadas no podemos ni queremos vivir por más tiempo semejante vida.”
El documento desconoce toda legitimidad colonial que no emane de la voluntad directa de la nación, es decir, del soberano, planteamiento que pudiera tener vínculo con uno similar del padre revolucionario Félix Varela y Morales:“De hecho y de derecho nos constituimos en abierta rebelión contra todos los actos o leyes que emanen de nuestra antigua metrópoli; desconocemos toda autoridad de cualquier clase y categoría que sea, cuyos nombramientos y facultades no traigan su origen exclusivamente de la mayoría del pueblo de Cuba…”
Al asumir el mando de su pequeña tropa, Joaquín de Agüero se sometióal sufragio de una representación del pueblo camagüeyano, en primera instancia, juramentando entregar el poder tan pronto se convocara una representación libre;por demás solicitando la muerte y la infamia si usaba el cargo para su beneficio personal. Sentencia de altruismo y de conciencia plena. Lo anterior representaba la radicalización en poco tiempo del pensamiento independentista del Camagüey. La tesis del anexionismoplasmada por tiempo, no resiste el cotejo con la declaración de independencia, sus proclamas antiesclavistas, la composición de su tropa ni la ausencia absoluta de cargos sobre tal asunto en el proceso judicial que se le instruyó.
En el Camagüey, era repudiado el Capitán General de Cuba JoséGutiérrez de la Concha, entre otros asuntos, por referirse en tono desafiante y despectivo hacia los principeños, por sus ideas independentistas fomentadas desde la década del veinte.El estallido armado de Agüero fue acordado para el 19 de agosto de 1851, hasta ese momento nada que ver con la fecha de la histórica declaración de derechos de los Estados Unidos del 4 de julio de 1789.Sabido el levantamiento en Camagüey, Concha ordenó el desplazamiento de tropas para aniquilarlo. Ese fue el motivo que generó el inmediato alzamiento de la fuerza camagüeyana y como se aprecia nada que ver tampoco con oportunismo mediático que influyera en que el Congreso norteamericano, tomase la decisión de venir a apoyar a Agüero y tras esto decidirse la posibilidad de la anexión. Agüero actuó revolucionariamente, no como una réplica de las pretensiones filibusteras del año anterior ocurridas en Cardenas por un oficial venezolano y con soldados norteamericanos. Fue un acto autóctono de afirmación nacional encaminado a lograr la emancipación y la independencia. Finalmente, merece destacarse del radicalismo revolucionario de los patriotas convencidos de su propio esfuerzo por la patria, ni ante el jurado ni ante el pelotón de fusilamiento, ni Agüero ni sus tres compañeros pidieron el reconocimiento o el auxilio de los Estados Unidos. Uno de ellos, Fernando de Zayas en el último momento por todos exclamo: “¡Muero por libertarte, patria mía!” Agüero merece estar mejor insertado en el tronco de nuestra nacionalidad y de nuestra epopeya de luchas hasta nuestros días.[8]
Bibliografía mínima:
-Cento Gómez, Elda E.: El camino de la independencia. Joaquín de Agüero y el alzamiento de San Francisco de Jucaral. Editorial Ácana, Camagüey, 2003.
-Collazo, Enrique: Cuba Heroica, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1980.
-Delmonte y Aponte, Domingo: Centón epistolario, Imprenta el Siglo XX, La Habana 1923-1957.
-Rivas Agüero, Miguel A.: Joaquin de Agüero y sus compañeros. 1851 – 1951. Editorial Lex, La Habana, 1951.
-Torres-Cuevas, Eduardo y Yoel Cordoví: Memorias de la nación cubana. I. Formación y liberación de la nación. Editorial Imagen Contemporánea, La Habana, 2024.
-Zinn, Howard: La otra historia de los Estados Unidos. Editorial de Ciencias sociales, La Habana, 2004.
[1]Es obligado reconocer la labor de la historiadora camagüeyana Elda Esther Cento Gómez (Premio Nacional de Historia 2015), quien sistematizó la documentación dispersa sobre el prócer y arribó a conclusiones fundamentales que revalidaron la figura de Agüero dentro de la corriente independentista. Sus estudios sobre el patriota constituyen una referencia obligatoria y se ubican entre las tres obras más relevantes dedicadas a Joaquín de Agüero.
[2]Gaspar Betancourt en Filadelfia y Nueva York, realizó bastantes gestiones en pos del anexionismo, al lado de Aniceto Iznaga, Miguel Teurbe Tolon entre otros, lo que, a nuestro juicio, no debió ganar suficiente simpatía en Agüero propiciando su rápido regreso a la Isla, para dar inmediata libertad a sus ocho esclavos. A propósito, Betancourt en carta a su amigo José Antonio Saco le comentaría que esto último había causado gran revuelo en Puerto Príncipe, tildando a Agüero de “Loco”, no obstante, poseer nobles sentimientos y ser un joven correcto y educado. Fue contradictoria esta actuación de Betancourt, con la llevada en la década del veinte, en la que, junto a patriotas de su misma región, trinitarios y habaneros involucrados en el proyecto bolivariano de independencia de Cuba viajaron a la Gran Colombia a entrevistarse con Bolívar y recabar su apoyo a ese proyecto.
[3]Es muy probable si no de oidas por alguna lectura, hasta Agüero llegaran informaciones referidas a la culminada guerra de independencia de las Trece Colonias con Inglaterra yhasta la proclamación de su constitución en Filadelfia, en 4 de julio de 1789; y paralelamente del apoyo brindado a George Washington por tropas del Regimiento de Fijos de La Habana y batallones de pardos y morenos, bajo el mando del general habanero Juan Manuel Cagigal y Monserrate (1738-1811), quien tuvo por ayudante al venezolano Francisco de Miranda (1750-1816). Campaña que trajo un cambio significativo para las mentalidades de la Mayor de las Antillas, entre otros efectos, una creciente relación entra la Isla y el Norte.
[4] Merece aludirse a su padre Manuel de Jesús Arango y Ramírez, miembro activo de Soles y Rayos de Puerto Príncipe o Cadena Triangular, su hijo Augusto Arango y Agüero cayó gravemente herido en la cabeza en San Francisco del Júcaral el 13 de julio de 1851. Tras lograr escapar con auxilio patriota, fue trasladado desde Nuevitas hacia los Estados Unidos para someterse a una cirugía cerebral. Una vez recuperado, regresó a Cuba y en 1868 se incorporó a las fuerzas mambisas bajo el mando de Ignacio Agramonte.
[5]La Capitanía Generalintentó en repetidas ocasiones trasladar la Audiencia de Puerto Príncipe hacia La Habana, decisión motivada por los proyectos insurreccionales gestados desde la década de 1820 por organizaciones como Soles y Rayos de Bolívar y la Cadena Triangular. Tras insistencias de posteriores administraciones coloniales y la posterior creación de la Sociedad Libertadora de Puerto Príncipe, el Capitán GeneralJoséGutiérrez de la Concha latrasladó, coincidiendo con el estallido armado de Agüero. En respuesta, los principeñosconstituyeron una audiencia territorial integrada por democráticos, liberales y constitucionalistas. Este trasfondo administrativo e institucional exige una lectura más meditada sobre los motivos regionales que llevaron a Agüero a iniciar la contienda sin apelar a la tutela norteamericana.
[6]Lo anterior se confirma en un fragmento del informe escrito por el General Segundo Cabo de la Isla sobre la insurrección en Puerto Príncipe: «La enemistad del elemento criollo es grande; para ellos no hay persuasión posible [los autores: “Libertad o Muerte”]… Todos los ricos decentes de este pueblo indómito, pues hasta en las mujeres se advierte el odio y animosidad hacia España. (Enrique Collazo. Ob. cit. p.76)»
[7]El asunto de la bandera, tiene una valiosa trascendencia para la región principeña, por tener la tela la primogenitura en una insurrección liberadora en Cuba. La Esposa de Joaquín de Agüero, Ana Josefa de Agüero, tuvo el merito y la iniciativa de la realización de la bandera, que debía tremolar en San francisco de Jucaral. Unido a lo anterior Ana Josefa en compañía de otras camagüeyanas efectuó dos misas en secreto en dos iglesias de la ciudad, lo que cuenta como un hecho de riesgo para sus vidas y de que esto pudiera hacer descubrir la conspiración de su esposo.
[8]Las propuestas presentadas al gobierno provincial durante las primeras décadas del siglo XX para el nombramiento de vías en Camagüey argumentaron convertir el antiguo «camino de los Tejares» y una de las arterias principales de la barriada La Vigía en la Avenida de los Mártires y la calle Joaquín de Agüero, respectivamente. Resulta significativo que las fundamentaciones elaboradas por el historiador Jorge Cano no hicieron alusión alguna a supuestas tendencias anexionistas en la figura de Joaquín de Agüero.






