El Rubio de la guerrilla del Che, en Bolivia, en el 90 aniversario de su natalicio

Foto: Cortesía de compañeros de lucha
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Por: Enrique Atienzar Rivero 

La muerte de Jesús Suarez Gayol, el 10 de abril de 1967, en tierras bolivianas en la guerrilla del Che, se interpuso para que este 24 de mayo no pudiera estar celebrando los noventa años de su nacimiento.

Manatí, en la región oriental de Cuba, perteneciente a la actual provincia de Las Tunas, fue la cuna de este joven.Tras la muerte de su padrese trasladó con Aurora, la madre, a vivir en Camagüey, escenario de las principales acciones estudiantiles que lo convirtieron en el líder nato de ese ferviente sector de la población.

De los cercanos luchadores de la época, junto a Gayol, viven aún para narrar vivencias: Antonio Fontes Carbajo, Felipe Avilés, en Camagüey,  Rodulfo León y Antonio Massía, ambos residentes en la capital del país.

Felipito, como llaman al más joven de los cuatro, hoy tiene 85 años, considera a Gayol una persona corajuda, martiano por excelencia y un crisol cuando de pueblo se habla.

Frente al entonces instituto de segunda enseñanza, actualmente instituto preuniversitario Álvaro Morell Álvarez, se levanta un busto en bronce, del artista y escultor camagüeyano, Roberto Escalona.

Quienes conocieron al héroe dicenque la obra es un reflejo auténtico de Gayol y que la figura suya no debe pasar inadvertida entre las actuales y futuras generaciones de jóvenes.

Presten atención a sus palabras, expresadas con el corazón, porque mientras dedicaba tiempo a crear la escultura se sentía atrapado por su ejemplo.

“Para mí asumir  la realización de este monumento, ha tenido una significación  muy especial , primero  por tratarse  de una figura histórica  que al igual  que  otros  jóvenes de su generación  se forjaron en la acción  y el pensamiento de los más nobles  ideales  de justicia  y patriotismo.

“Segundo  por contar  con  el entusiasmo  y testimonio  de algunos  de sus compañeros  y amigos más cercanos, fuente  de incalculable  valor  además de estar presentes  en las distintas  etapas  del trabajo, con su  juicio  histórico  y emocional. Pocas veces  he tenido esta  colaboración  tan directa, veraz  y necesaria”.

Escalona agradeció  a la Fundición Caguayo, de Santiago de Cuba,  la realización en bronce  del proyecto y, de manera especial, a la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey y a su director, José  Rodríguez  Barreras “por  haberme dado la oportunidad  de sumarme,  desde  mi trabajo,  al justo homenaje que a partir de ahora el pueblo camagüeyano le rinde a este siempre joven  revolucionario,  quien supo coronar sus ideales junto al Che en otras tierras de América”.

Tony Massía lo describe como un hombre fuerte, de aproximadamente 1.80 de estatura, buen mozo, de gran valentía personal, casi temeraria, mientras recuerda que Álvaro Morell los ayudó a todos en su formación por ser de un temperamento afable y reflexivo.

El paso del tiempo no disminuye el dolor que encierra leer en el diario del Che la pérdida de Gayol, primera sangre derramada de ese grupo de revolucionarios que se empeñó en abrir nuevos frentes de lucha en la región.

Mucho pudieran hablar los camagüeyanos de este héroe, pero traigo ahorael recuerdo de alguien que, aunque no compartió aula en el instituto de segunda enseñanza, estudiaba en la escuela de comercio, otra fragua de enardecidos jóvenes.

Alfredo Aguilar Fexas “Fellín”, que es de quien hablamos, sí conoció al líder como las palmas de sus manos y el arrojo de valor que demostraba en cada una sus acciones fuera y dentro del plantel.

Gayol tenía ese don de atraer a sus compañeros y recuerdo, algo que mencioné en otro artículo, que desde el exilio dirigió una carta a Miami, con destino a Morell Álvarez (Charles cariñosamente le decían), fechada el 6 de diciembre de 1957 y escrita con un singular estilo de modestia, patriotismo y de jocosidad, en respuesta a una misiva enviada a él por varios amigos.

El documento señalaba: “Para ti, hermano, qué no puedo desear, a quien como tú, ha compartido conmigo los malos y buenos momentos, a quien la amistad une con mil indestructibles lazos, que puedo desear para ti Charles, todo lo bueno que existe y que tú, como otros tantos, no se resisten  a contemplar, desde lejos, la Patria martirizada. En cualquier frente tu gestión se hará porque yo sé que tú lo harás, para eso te sobran condiciones”.

Entre otros enumeró a Macho León: “La primera condición del revolucionario es ser hombre, tú lo eres de sobra y además amigo de verdad. Para ti, como para todo el que quiera ver libre su Patria y no abrace mezquinas ambiciones, esto está abierto de par en par…”.

Marcos Aristonico Reyes Cacho,  condiscípulo  de este ferviente revolucionario, antes de morir lo recordó: “Fue muy activo, decidido a enfrentar los problemas y como líder aglutinó a los estudiantes”.

Muchos compañeros que tuvieron la suerte de conocerlo en otros ámbitos de la vida, antes de marchar hacia Bolivia, como en la Empresa de la Harina o en el sector azucarero, dedican hoy un espacio en su pensamiento para rendirle postrer tributo a este hombre genuino internacionalista.

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