Por: Enrique Atienzar Rivero
Del 2 al 6 de mayo de 1986 fueron jornadas intensas en la provincia. Durante esos días el General de Ejército Raúl Castro visitaría puntos de interés de Nuevitas, Sierra de Cubitas, Minas y Camagüey, tanto para observar objetivos de la defensa como de alcance productivo.
La presencia de Raúl atrajo la atención de los trabajadores de la terminal de combustible de la norteña zona portuaria, radicada en Pastelillo y más hacia el norte con pobladores de los edificios multifamiliares, habitados por orientales que acudieron al llamado de transformación de la región y convertir la ciudad en una ciudad próspera.
En el intercambio, acompañado de autoridades de la provincia, compartió con personas que durante la lucha insurreccional favorecieron los avances experimentados en el II Frente Oriental “Frank País”, comandado por Raúl.
En el poblado intermedio entre Camagüey y Nuevitas, transcurrió un hecho especial, el otorgamiento de la bandera de Listo para la Defensa en la primera etapa, escenario que tuvo lugar en las inmediaciones del Paradero de Las Minas, entorno en el que Ignacio Agramonte, en su época, llamó a que cesaran los cabildeos de quienes pretendían aliarse con las fuerzas enemigas.
En Senado, poblado no muy lejos de la cabecera municipal, se le explicó a Raúl que los azucareros del central se convirtieron en baluarte para cuidar las espaldas al líder azucarero Jesús Menéndez.
En Camagüey visitó las obras de ampliación del hospital militar Dr Octavio de la Concepción y de la Pedraja, al que se le adicionó un nuevo cuerpo de guardia y otros servicios de urgencia.
Raúl visitó más de cincuenta veces la provincia de Camagüey, dato recogido en una acuciosa investigación del historiador Rolando García Pares.
En el área exterior de la institución de salud conversó con trabajadores del centro y también con niños del círculo infantil “Pequeño Mambí”, a escasos metros del lugar.
Raúl recorrió e inauguró disímiles obras, elogió las transformaciones que se producían en Camagüey en los años previos al periodo especial, lo que lo llevó a asegurar:
“Realmente cuando uno termina un recorrido de estos, aunque un poco cansado, se va con el alma rejuvenecida, la mente oxigenada y listo para seguir combatiendo” Y como lo afirmara en fecha mas reciente: “Con el pie en el estribo”.
Las fotos corresponden al encuentro con niños y niñas del círculo infantil y de la visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.



