Adolfo Silva Silva

La madre de agua

Joseph Hernández la vio mientras caminaba cerca de una algarroba. A ese majá lo llamaban  madre de agua, era  invulnerable, incluso a las balas, y cuando tenía hambre podía comerse

Adolfo Silva Silva

El Azaroso viaje del barco Virgen María

El capitán Cristóbal de Lugones inspeccionó meticulosamente la carga y comprobó que estaba suficientemente asegurada para el viaje del embarcadero de la Guanaja al de La Habana. Cueros de vacuno,

Adolfo Silva Silva

El azaroso viaje del barco Virgen María

Cristóbal de Lugones inspeccionó meticulosamente la carga y comprobó que estaba suficientemente amarrada para el viaje al embarcadero de la Guanaja, en tránsito a San Cristóbal de La Habana. Cueros

Adolfo Silva Silva

Leche de bruja en una finca camagüeyana

Solo quizás muy poças personas la recuerden, pues hace muchos años se fue al olvido. Se convirtió en una recordista cubana a fuerza de asombros, tierra adentro en la provincia

Adolfo Silva Silva

La Madre de Agua

Joseph Hernández la vio mientras nadaba en la superficie cerca de un algarrobo, y le calculó ocho varas de largo. Había avistado a la madre de agua, un enorme majá

Adolfo Silva Silva

El jïbaro que amó a catalina de vargas

A la caída del sol, y mientras retiraba ropa de la tendedera, sintió un movimiento en el bosquecillo aledaño. Unos minutos después apareció un perro y ella, asustada, regresó a

Adolfo Silva Silva

Invasión de auras en la plaza de armas

–Señor alcalde, la Plaza de Armas está repleta de auras. –A ver Blas de los Santos, explíquese, explíquese, ¿pero hay algún animal muerto? –No señor alcalde, ninguno, y hay tantas

Adolfo Silva Silva

El pueblo perdido

¿Dónde están las huellas del segundo sentamiento de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe? Es un misterio que hasta hoy ha llegado con más de cinco siglos

Adolfo Silva Silva

Apocalipsis en el Cacicazgo de Guáimaro

El día antes, paseó por la Plaza de Armas de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, y perfiló sereno la nueva fechoría. Sopesó los pros y los

Adolfo Silva Silva

El Salador

Era el más famoso salador en la jurisdicción de Santa María del Puerto del Príncipe. Su rapidez y calidad resultaban proverbiales, y comensales de carnes conservadas y artesanos en pieles,

Adolfo Silva Silva

El palenque perdido

Pedro Viamontes detuvo el caballo y también lo hicieron los demás miembros de la partida de rancheadores de esclavos cimarrones. La vista era excepcional y todos en silencio, contemplaron la

Adolfo Silva Silva

El mesón de Baltasar de Escalante

Baltasar de Escalante se ufanaba de no vender en su negocio carne de vacuno, principal plato de la mesa en Santa María del Puerto del Príncipe. No temía la competencia

Adolfo Silva Silva

Catástrofe en la iglesia parroquial mayor

A Juan Alarcón se le fue la mano con Aguardiente de Jamaica y caminaba dando tumbos, en una noche sin luna por la calle de la Iglesia Mayor. Tenía el

Adolfo Silva Silva

El fantasma del Hoyo de Bonet

Benedicto García vivía en un bohío a orillas del Hoyo de Bonet, en la Sierra de Cubitas, al norte de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe. Su

Adolfo Silva Silva

El cagüeiro

Pedro Viamontes se jactaba de ser el único cagüeiro de la jurisdicción de Santa María del Puerto del Príncipe. Mucha gente le decía que no podía ser el único, pero

Adolfo Silva Silva

Los espíritus del paso de Los Paredones

Lucas Guillén del Castillo Batista y el indio Francisco Pérez Naharro, montaron en caballos robustos de siete cuartas, con las alforjas repletas de alimentos y garrafones de agua. Ambos estaban

Adolfo Silva Silva

El guairo de Jigüey

Juan Manuel Mexía de la Paz y su amigo Joseph Pardo, derribaron los árboles con hacha y serrote. Fueron varios días de arduo trabajo con las sudoraciones tempestuosas, en un

Adolfo Silva Silva

El ángel exterminador contra cubanga

Meditó en que no vendría mal un entrenamiento real antes de dirigirse a San Cristóbal de La Habana, y volvió a recordar las enseñanzas recibidas de Francoise Le Clerc, alias

Adolfo Silva Silva

LA OBSESIÓN DEL PORTUGUÉS ROQUE DA SILVA

  El portugués Roque da Silva, emigrado a Santa María del Puerto del Príncipe, tenía una vida próspera y una obsesión insofocable: fundar el poblado de Tana, a orillas de

Adolfo Silva Silva

El aparecido en la guanaja

Gerónimo de Ballester volvió a sentirse en extremo feliz por volver a llegar al embarcadero de La Guanaja. Era el capitán del velero Ave María, y bajó a tierra en

Adolfo Silva Silva

UNA GRUTA SOBRE LA TIERRA

No necesitó millones de años para que la naturaleza la forjara, ni es subterránea. Ni la originó el desgaste producido por el tránsito de aguas subterráneas entre las rocas, ni

Adolfo Silva Silva

LA DERROTA INCREÍBLE DE VASCO PORCALLO DE FIGUEROA

(Este cuento pudiera haber sido dedicado a su protagonista, uno de mis ancestros, según un árbol genealógico rigurosamente verificado, pero la crueldad de ese personaje me impide la dedicatoria).  

Adolfo Silva Silva

LA HEREJÍA DEL OBISPO

Legó una carga sospechosa plasmada en un testamento. Y eso fue una extraordinaria contracción, pues era el obispo de Cuba, entonces la mayor autoridad religiosa en la Isla. Más de

Adolfo Silva Silva

La Bella de las aguas

Diego de Ovando, delegado de Diego Velázquez, ordenó el alto tras divisar un promontorio adentrado en la bahía, coronado por dos colinas, y una planicie contigua a un acantilado. Entonces

Adolfo Silva Silva

Espejo de Paciencia contra la dorada

A Silvestre de Balboa le han puesto muchas piedras en el camino. Dijeron que era un personaje ficticio, lo que fue desmentido con pruebas suficientes. También calificaron de falsa autoría

Adolfo Silva Silva

Hemingway en Camagüey

El escritor norteamericano Ernest Hemingway se paró sobre la proa de su yate Pilar y con unos binoculares comenzó a disfrutar un paraíso de tierra y agua: la cayería norte

Adolfo Silva Silva

La taberna del manco Gutiérrez

A las siete de la mañana la negra cerrazón presagiaba una lluvia diluviana. –Quizás no podré salir esta mañana-, afirmó Thiago Stefan da Silva y volvió a contemplar su velero,

Adolfo Silva Silva

La Endemoniada

–Vade retro, Satanás- dijo tres veces enérgicamente, en la Parroquial Mayor, Bernardo Francisco Guevara y Zayas, comisionado del Santo Oficio de la Inquisición en la Villa Santa María de Puerto

Adolfo Silva Silva

Las tribulaciones del oidor Manso de Contreras

El oidor Francisco Manso de Contreras, de la Audiencia de Santo Domingo -Primada de América- arribó soberbio y acompañado por 40 hombres a Santa María del Puerto del Príncipe. Llegó

Adolfo Silva Silva

Escrutando el pasado: La mafia en Camagüey

Tenía la mirada fría y penetrante, como la de un águila al acecho. Su nueva residencia estaba en La Habana, donde posiblemente el Almendares le recordó al Neman -el río

Adolfo Silva Silva

Legado aborigen en un texto de La Avellaneda

Signada por su notorio carácter antiesclavista, la novela Sab, de la camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda, tiene otra singularidad prácticamente desconocida: es posiblemente el primer texto literario con alusiones a