Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez
La historia tiene sus caprichos, puede unir a los hombres, para bien o para mal; en el caso de los camagüeyanos Juan Canino Rodríguez y Antonio Suárez Domínguez, los unió en el nacimiento, la vida, la lucha por una causa justa, la libertad, contra el crimen y también, los unió en la fecha y forma de sus muertes, asesinados por la dictadura de Batista.
Quiso la historia que los dos nacieran en el mes de agosto, aunque en años diferentes.Antonio Suárez nació el 26 de agosto de 1916 en la ciudad de Camagüey en hogar de origen campesino. Juan Canino el día 29, pero de 1922 en la finca Las Piedras del barrio de Cascorro.Los dos, hijos de familias muy pobres.
Cuando Antonio, era aún muy niño,su familia se trasladó al poblado de Altagracia y, como quedó huérfano, a los 14 años se vio obligado a comenzar a trabajar para ayudar al sostén de su casa. Primero lo hizo en un taller, más tarde, en las minas de cromo, al noreste de la ciudad de Camagüey, pertenecientes ala compañía norteamericana “JuraguáIron Company”. Allí se hizo mecánicoy participó en la fundación del Sindicato de Minas con la idea de agrupar a todos los trabajadores de ese sector. La reacción de la gerencia de la Compañía respondió formándole un expediente y sancionándolo a permanecer fuera de la misma por espacio de nueve meses y medio. Cuando la gerencia desmanteló la planta del mineral y la trasladóa Oriente, los trabajadores, entre ellos Antonio, protestaron abiertamente contra esta medida que dejaba sin trabajo a cientos de hombres. De nada sirvió, la Compañía contando con el apoyo del Gobierno logró ejecutar sus propósitos. Sin empleo, Antonio se traslada hacia el central Senado donde,con sus ahorros, logró adquirir un camión y pagarlo trabajándolo como chofer, día y noche, tirando caña y leña. Pagado el camión se trasladó a la ciudad de Camagüey.
La familia de Juan fue tan pobre que el niño no estudió ni las primeras letras y pronto se convirtió en obrero, siempre por salarios muy bajos, algo usual en el campo cubano de la época. Laboró en los campos cañeros del central Siboney, en las fincas El Mirador, Las Cuarenta, La Julia y parece que en un tiempo en Cascorro donde pasó a residir. Luego trabajó en las colonias El Sao y El Toro en la zona del central Francisco, en la hacienda de Luis Quesada en Ciego de Ávila y en Jucaral; allí quedó a cargo de tres hermanos menores. Su último trabajofue haciendo carbón en El Rosario; entonces estaba casado con Estela con quien tuvo cuatro hijos, dos hembras y dos varones. Prestando atención al contenido de sus empleos puede advertirse las necesidades que él y su familia enfrentaron.
Después de marzo de 1952, la dictadura batistiana condujo a la lucha revolucionaria como único camino a la patria digna.La lucha guerrillera cuenta con el apoyo de Antonio que con su camión traslada armas y otros materiales necesarios para el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. En 1958 fue detenido; pero,por falta de pruebas es puesto en libertad. No obstante, la policía lo vigilaba constantemente y prácticamente se ve imposibilitado de ejecutar ninguna actividad revolucionaria. Entonces se traslada a La Habana y trabaja en la fábrica de gomas GoodYear. Cuando considera que la policía ha dejado de vigilarlo, regresa y reanuda sus labores clandestinas;efectúaviajes a Baire, Bayamo y Río Cauto en apoyo a las fuerzas guerrilleras.
Antonio es detenido a principios de noviembre, los órganos represivos están convencidos de sus actividades revolucionarias y le arrojan el camión a la mina La Victoria, cerca del poblado de Altagracia. En prisión lo humillan y torturan para que hable; pero el hombre, el bravo revolucionario, soporta con estoicismo sin par todas las pruebas a las cuales es sometido durante 45 días por los sicarios del régimen. La noche del 15 de diciembre de 1958, convencidos de que nada sacarían del valiente revolucionario, deciden asesinarlo en compañía de otros dos combatientes,también prisioneros: José Antonio Sánchez Artiles de 25 años y Juan Félix Quintanilla Jústiz de 36. En la madrugada del 16 de diciembre de 1958 sus cadáveres son arrojados en la acera de la calle Independencia, próxima a la Plaza de Maceo, en el mismo centro de la ciudad de Camagüey. Pretenden amedrentar al pueblo cuando en horas de la mañana conozca el destino de los revolucionarios.
Ese mismo día, Juan que tiene hermanos alzados, vive en Cascorro. En horas de la noche soldados de la tiranía se presentan en su casa de la calle Bloqueo en Cascorro y lo llaman; su esposa Estela le responde que no estaba. Entonces los esbirros le dicen que tienen a uno de sus hermanos herido en la casa del médico Márquez; Juan lo oye y sale. Lo detienen, es mentira lo del hermano herido. Lo interrogan sobre el paradero de sus hermanos; pero, Juan no dice nada. No es el silencio lo que los sicarios esperan y lo acribillan a balazos.Luego le colocan un galón de gasolina al lado para hacer creer que había muerto cuando intentaba realizar un atentado. Tenía 36 años.

Fuentes:
Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del PCC, Camagüey:Síntesis Biográficas de Mártires Camagüeyanos 1953-1967. Pág. 26-27, 89-91.


