Ya no son sólo los musulmanes los que se cubren el rostro por tradición o cultura, todos alrededor del mundo debemos incluir en nuestra indumentaria, al famoso y necesario nasobuco; el cual no es moda si no obligación para cuidarnos y cuidar a los demás.
De varios colores y formas se multiplican en las redes y barrios; de mano de la abuela, la vecina o el amigo siempre llegan hasta nosotros. Solidaridad es la palabra que se ha unido a él para hacerlo lucir diferente de los momentos en que la historia de la humanidad lo ha tenido que usar.
Hoy desde nuestro sitio web, le traemos una propuesta de unos amigos que viven en la inocencia y la pasión de la creadora del proyecto Carsueños; ellos nos regalan un interesante mensaje.


