Por: MSc. Ricardo Muñoz Gutiérrez
Olivia Margarita Zaldívar Freyre, Olivín, es una de las muchas mujeres camagüeyanas que a lo largo de la historia nacieron en una cuna de familia de holgada situación económica y abrazaron las causas justas del pueblo cubano.
Nació en la ciudad de Camagüey el 4 de octubre de 1904 y en la adolescencia “…Era una muchacha cándida, tierna y dulce…”[1] Tal parece que lo anterior contradice otros rasgos de su personalidad que la identifican como “…rebelde, independiente, inteligente, sensible, y moderna para su época…”[2]
Su familia se distinguía especialmente en el arte y la cultura; su padre poseía una de las bibliotecas particulares más grandes de la ciudad.
Cuando en 1920 matriculó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana la familia se trasladó a esa ciudad. Allí conoció al estudiante Julio Antonio Mac Partland, conocido en la historia como Mella; los ojos negros de la camagüeyana debieron prender el corazón de quien despuntaba como líder revolucionario. Iniciaron un noviazgo del cual el patio de los laureles debió ser testigo.
En diciembre de 1923 los novios viajaron a la ciudad de Camagüey y visitaron poblados de la provincia. Después de las fiestas de fin de año, el 3 de enero, Mella escribe a un amigo y “…le dice que estaba descansando por un mes en un pueblo de campo y disponía de todos los placeres de la vida contemplativa y libre.”[3]
Pese a su extracción social Olivín se integró rápidamente a las actividades revolucionarias en los predios universitarios; Mella sentía placer y orgullo al verla con los estibadores del puerto de La Habana interesada por sus luchas y condiciones de vida.[4] Así lo hacía con otros sectores humildes de trabajadores. Participó en el movimiento de Reforma Universitaria, en las asambleas de la FEU donde se acordó celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Fue profesora de la Universidad Popular José Martí.
Las relaciones de Mella, hijo natural, mestizo y comunista, con Olivín, tuvieron fuerte oposición de parte de la familia de la muchacha, especialmente de su padre, que pretendía una mejor opción para su hija mayor y no la de un hombre al que podían matar en cualquier momento por comunista. Ella resiste la presión y en una actitud valiente y decidida abandonó el seno de su hogar y se va a vivir junto al novio revolucionario.
El 19 de julio de 1924 contrajeron matrimonio ante notario en un juzgado habanero; por la familia de la novia solo asiste su madre, una tía y el esposo de esta que fue testigo; pero, firmó antes de la llegada de los novios y se marchó. Oficialmente el casamiento de Olivín es con Julio Antonio MacPartland que es el nombre legal de Mella.
La ciudad de Camagüey fue elegida para la luna de miel que pasarán en la casa familiar de Olivín, en la Avenida de los Mártires 372, inmueble donde hoy radica la Funeraria de La Vigía. Por las mañanas paseaban e iban a casa de los abuelos de Olivín, en la calle Lope Recio.
Es conocido que el 5 de diciembre de 1925 Mella inició una huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento; cuando empeoró su salud y fue trasladado a un hospital Olivín, a pesar de estar en estado de gestación, se mantuvo a su lado, con la oposición de Mella.
Después de que le concedieron la libertad el 25 de diciembre, Mella y Olivín viajaron a Camagüey para la recuperación del líder revolucionario en la casa de la tía de Olivín, Ángela Mariana Zaldívar, en la calle Finlay nº. 8. Fue la tercera y última visita que se conoce de Mella a la ciudad de Camagüey.
Restablecido de la salud, regresaron a La Habana; pero, como la vida de Mella corría peligro, salió clandestinamente al exterior y, después de establecerse en México, hacia ese país viajó Olivín. La niña que habían engendrado murió al nacer y como no tenían recursos, tuvo Mella que, con un amigo, enterrarla en una caja de cartón saltando la verja del cementerio en horas de la noche.
Olivín vuelve a quedar embarazada y el 19 de agosto de 1927 nace una hija; pero, una estancia de Mella en los Estados Unidos y la precaria situación económica que atraviesan, motiva la determinación de la esposa y madre de regresar a Cuba, a Camagüey, donde podría dar mejor atención a Natasha.
Posteriormente se establece en La Habana para terminar la universidad. Allí recibe la terrible noticia del asesinato de su esposo; pero, con dolor y aparente tranquilidad termina y recibe el título de Derecho Civil y Derecho Público.
En estos tiempos el difunto esposo es identificado por revolucionarios y enemigos, como Julio Antonio Mella Mac Partland, incluyendo como primer apellido el del padre, el cual no estaba en la certificación de matrimonio de 1924 ni en el certificado de nacimiento de la hija. Olivín necesita, por amor, ser la esposa del hombre que ha pasado a la historia como Mella y que su hija lleve ese apellido por lo que para la rectificación inició un proceso legal en 1930 en la ciudad de Camagüey. Es en esta ciudad donde se acredita la perpetua memoria que dice que Julio Antonio Mac Partland que se casó con Olivia Zaldívar es el conocido públicamente como Julio Antonio Mella Mac Partland y por consiguiente el padre de Natasha.
Fuente:
Cupull, Adys y González, Froilán: Julio Antonio y Natasha Mella: “Reencuentro al final del camino”. Editorial Ácana, Camagüey, 2020. p. 15-28, 33, 36-39.
[1] Cupull, Adys y González, Froilán: Julio Antonio y Natasha Mella: Reencuentro al final del camino”. p. 13.
[2] Ídem. p. 14. Los autores apuntan que se cortó el pelo a lo garzón, hecho considerado muy avanzado en la época.
[3] Ídem. p. 18.
[4] Ídem. p. 19.


